Sanidad madrileña

El cirujano que denunció la manipulación de las listas del Ramón y Cajal anuncia una querella contra la consejera de Sanidad de Ayuso

El contexto El doctor Martos señala que tomara medidas legales para "proteger mi honor" por la declaración que hizo la consejera Matute en la que acusó al cirujano del Ramón y Cajal de haber manipulado la lista de espera "para trabajar menos".

El doctor Luis Alberto Martos, el cirujano que denunció las manipulaciones en las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal, emprenderá acciones legales contra la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute. Así lo ha anunciado ante las cámaras de laSexta a las puertas del centro hospitalario, donde este jueves se ha celebrado una concentración en su apoyo.

Médicos y pacientes se han concentrado frente al hospital para mostrar su respaldo al facultativo, reclamar explicaciones y responsabilidades por lo ocurrido y exigir garantías de que no vuelvan a producirse manipulaciones en las listas de espera. Algunos de los asistentes también han reclamado la dimisión de la consejera de Sanidad.

Martos, por su parte, ha agradecido el apoyo recibido por compañeros de distintos centros sanitarios de la Comunidad de Madrid y ha asegurado sentirse "abrumado" por las muestras de respaldo.

"Serán acciones directamente contra la consejera de Sanidad. Desde el principio se van a emprender acciones tanto penales como civiles, que determinará la abogada a través del sindicato AMYTS", ha explicado el cirujano ante las cámaras de laSexta.

En cuanto a las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso en la Asamblea de Madrid, Martos ha señalado que no emprenderá acciones legales contra la presidenta porque está protegida por la inmunidad parlamentaria. Sin embargo, sí ha cuestionado algunas de sus afirmaciones en redes sociales, donde, según el facultativo, se han difundido informaciones falsas sobre su caso.

"Vamos a empezar con la que claramente se expuso de una manera un poco inconsciente", ha señalado Martos. "Este no es un problema político, es un problema de responsabilidad ciudadana", ha explicado en declaraciones a 'El País'.

Las acusaciones del Gobierno de Ayuso contra Martos

El anuncio llega después de que la consejera de Sanidad asegurara el pasado miércoles que Martos había manipulado la lista de espera "para trabajar menos".

Matute defendió entonces que los responsables del centro habían detectado la irregularidad y habían apercibido por escrito al facultativo para que la corrigiera. "Los responsables del centro lo detectaron y esta irregularidad fue apercibida por escrito para que la corrigiera", afirmó en una comparecencia ante los medios posterior al Consejo de Gobierno.

La consejera atribuyó lo ocurrido al "comportamiento de un profesional concreto", en referencia al doctor Martos, y negó que se hubiera producido una manipulación de las listas. "Eso no es manipular ninguna lista", insistió.

Además, Matute aseguró que el facultativo es "un denunciado con expedientes disciplinarios" y afirmó que había sido "acusado por rajar las ruedas del coche y rayar el coche de su jefe de servicio".

Las declaraciones de la consejera se suman a las críticas que el cirujano ha recibido en los últimos días por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid y de la propia presidenta, Isabel Díaz Ayuso, después de que Martos hiciera pública su denuncia sobre la gestión de las listas de espera quirúrgicas.

Martos avisó dos veces a la dirección antes de acudir a los medios

Pero los documentos a los que ha tenido acceso en exclusiva laSexta muestran que Martos sí comunicó previamente a la dirección del Hospital Ramón y Cajal lo que estaba ocurriendo. Y lo hizo en dos ocasiones antes de acudir a los medios de comunicación.

Los correos electrónicos intercambiados entre el facultativo y el máximo responsable del hospital permiten reconstruir los pasos que siguió Martos antes de hacer pública su denuncia. El contenido de estos mensajes evidencia que el cirujano trasladó sus quejas a la dirección después de haber intentado previamente encontrar una solución dentro del propio centro.

El primer correo dirigido al gerente del hospital está fechado el 7 de abril de 2025. En él, Martos alertaba de que "todos los pacientes preferentes de mi lista de espera y de otros facultativos dejaron de serlo y pasaron a ser normales".

El facultativo concluía su escrito con una acusación directa: "Con esta carta denuncio ante usted la manipulación realizada por parte del jefe de servicio, doctor de la Torre y la dirección médica".

La respuesta de la dirección no fue la que esperaba Martos. El director gerente del Ramón y Cajal le explicó que "los médicos especialistas son los responsables de la indicación y el establecimiento de la prioridad clínica (…) en el registro de la lista de espera quirúrgica".

A continuación, el gerente señalaba que, al no existir a nivel estatal una clasificación objetiva sobre cómo establecer las prioridades de los pacientes, la valoración correspondía al conjunto del equipo médico. Esto, según explicaba, supone "una importante carga subjetiva de la valoración que sin duda tendrá como consecuencia una valoración diferente en función del médico".

El responsable del hospital también cuestionaba el contenido de la denuncia de Martos al considerar que realizaba "una alegación genérica sin indicación clara de los pacientes, causa y criterios utilizados por el facultativo en su priorización, situación actualizada de los mismos o afectación específica por la modificación de la priorización".

La respuesta concluía remitiendo al cirujano a sus propios responsables para resolver las dudas planteadas: "Si lo precisa, podrá ponerse en contacto con sus responsables inmediatos para que le indiquen lo referente a la revisión de las inclusiones y exclusiones".

Cuatro días después, Martos volvió a insistir. El 28 de abril de 2025 recordó al director gerente que ya había seguido el conducto reglamentario hasta llegar a la dirección del hospital. Sin embargo, tampoco entonces obtuvo una respuesta que resolviera sus reclamaciones.

Un mes después, el 30 de mayo, la dirección volvió a cerrar la cuestión. El gerente respondió que "las cuestiones que plantea en su escrito han sido previamente desarrolladas, por lo que no procede una reiteración de las mismas".

Y, una vez más, el facultativo fue remitido a los responsables del servicio al que pertenecía, precisamente a quienes había señalado en sus comunicaciones: "Esperamos que tales divergencias puedan ser puestas en común en el servicio al que pertenece".

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