Todo quedó en un susto
Comerciantes respiran tranquilos tras blindar sus negocios o cerrar antes por el temor a los saqueos: "Tuvimos que pagar seguridad privada"
Los detalles Muchos trabajadores que habían tapiado sus escaparates, retiran esas protecciones, después de días en los que se estaban preparados para lo peor ante las convocatorias de Blocus.
Resumen IA supervisado
Los comerciantes de Barcelona, temerosos por las convocatorias de Blocus, finalmente han podido respirar aliviados tras un fin de semana sin incidentes. Los artesanos de un mercado itinerante abrieron con normalidad, aunque con cierto enfado, ya que tuvieron que asumir costos adicionales, como seguridad privada, para proteger sus puestos. Algunos comercios, como kioscos en Bilbao, cerraron antes, impactando sus ventas, pero se alegran de que sus negocios estén intactos. En Madrid, una tienda de tecnología escondió productos caros como medida preventiva. A pesar de los temores, todo quedó en un susto.
* Resumen supervisado por periodistas.
Los comerciantes de Barcelona se habían preparado para lo peor ante las convocatorias de Blocus. Sin embargo, este domingo ya pueden respirar tranquilos.
Los artesanos de un mercado itinerante por fin han podido abrir con total normalidad, aunque también con "enfado", ya que, según dice Cintia, no les han dejado trabajar con normalidad. "En nuestro colectivo en particular, los artesanos, los pequeños comerciantes, un día menos de venta al mes hace mucho", lamenta, mientras que Mónica, otra de las artesanas, señala que tuvieron que pagar ellos "seguridad privada extra".
Además de los gastos extra para blindarse ante lo que podía pasar, la mayoría de los comercios tuvo que cerrar antes, lo que significa, tal y como subraya Camilo, trabajador de un kiosco de Bilbao, que no pudieron vender lo que tendrían que haber vendido, aunque destaca que "lo importante es que el negocio está intacto".
Ahora, en los comercios toca quitar el blindaje que se colocó para evitar saqueos. "Además, hay que quitar todos los restos que quedan, como pegotes de espuma, silicona...", indica Álex Blanco, obrero.
En una tienda de tecnología de Madrid, llegaron a esconder sus productos más caros y, de momento, no los van a sacar. Mejor prevenir que curar. "Guardamos los productos de más de 1.000 euros. De hecho, no los tenemos expuestos. Guardamos plays y ese tipo de cosas. Los tenemos en stock, pero escondidos", cuenta Evelin, trabajadora de una tienda de segunda mano.
Afortunadamente, a pesar del miedo y las precauciones, todo ha quedado en un susto.