No vale la regla del 50-50
¿Cómo repartir los gastos entre la pareja? Los expertos lo tienen claro: "Se debe hacer con equidad"
Los detalles El alquiler, la luz, la compra... Son muchos los gastos y cada pareja lo hace de una manera diferente, pero los expertos señalan una opción recomendable.
Resumen IA supervisado
Cuando las parejas deciden vivir juntas, surge el desafío de cómo repartir los gastos, como el alquiler y las facturas. Aunque algunas parejas optan por dividir los gastos al 50%, los expertos sugieren que esta no es la mejor opción en la mayoría de los casos. Según José Manuel Corrales Aznar, profesor de Economía y Empresa en la Universidad Europea de Madrid, la equidad no siempre significa igualdad. Por ejemplo, si una persona gana 1.500 euros y otra 3.000, aportar la misma cantidad supone un esfuerzo desigual. La solución más justa es repartir los gastos en proporción a los ingresos de cada uno.
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¿Cómo hacéis en casa para repartir todos los gastos? Hay parejas que lo hacen al 50%, pero los expertos señalan que esa no es la opción más recomendable en la mayoría de los casos.
Porque cuando uno se va a vivir con la pareja, los gastos también devoran. El alquiler, la luz, la compra... las facturas se suceden y entonces llega la decisión de cómo dividir los gastos.
"Nosotros cada uno tenemos nuestra cuenta y como vaya surgiendo", asegura una mujer. "Debería ir en proporción a lo que tú cobras", señala otra. En cambio, otros apuestan por separar gastos y los comunes se dividen a la mitad.
Lo que está claro es que hay debate, pero para los expertos hay una opción más recomendable. "La igualdad no es equidad, por tanto, pagar lo mismo no siempre es pagar con el mismo esfuerzo", comenta José Manuel Corrales Aznar, profesor de Economía y Empresa en la Universidad Europea de Madrid.
Un ejemplo, pongamos que él gana 1.500 euros y ella 3.000. Cada uno aporta 1.000 euros para gastos comunes. "El esfuerzo que le supone a quien tiene un salario de 1.500 euros es de dos terceras partes del salario. En cambio, el coste que le supone a quien tiene un salario de 3.000 euros es solamente una tercera parte. La fórmula más justa es aportar en proporción a los ingresos que uno tiene", señala Corrales Aznar.