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El Gobierno aprueba este martes el real decreto que restringe los alimentos precocinados en hospitales, residencias de mayores y escuelas infantiles

Los detalles La norma, impulsada por el Ministerio de Consumo de Pablo Bustinduy, también regula los productos que ofrecen las máquinas 'vending' instaladas en estos centros, teniendo que ofrecer un 70 % de alimentos y bebidas saludables.

Varios platos precocinados en un supermercado. EFE/Archivo

El Consejo de Ministros aprueba este martes el decreto de Consumo para regular las comidas que se sirven en hospitales, residencias de mayores y escuelas infantiles, entre otros centros, restringiendo los alimentos precocinados y frituras y fomentando las frutas y hortalizas frescas y los productos de cercanía.

La norma, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de Pablo Bustinduy, también regula los productos que ofrecen las máquinas 'vending' instaladas en estos centros, teniendo que ofrecer un 70 % de alimentos y bebidas saludables. De esta forma se limitan los alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares y sal en hospitales, residencias, escuelas infantiles, bibliotecas, universidades y museos de titularidad pública.

La norma garantiza también una mayor presencia de legumbres, pescados y productos elaborados con cereales integrales, y que al menos el 25 % de los alimentos sean de producción ecológica, explica el departamento de Bustinduy.

Tras la aprobación de este texto, la alimentación que se sirva en estos centros debe ser supervisada por profesionales nutricionales y dietéticos, y los menús tendrán que adaptarse a cada grupo de edad y a las necesidades especiales de las personas usuarias.

El objetivo es por tanto, mejorar la alimentación en estos centros siguiendo la estela del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles aprobado en 2025, e impulsado también por Consumo.

Menos precocinados, frituras y grasas saturadas

El decreto pone coto en los menús que se sirven en los centros infantiles de 0 a 3 años a los alimentos precocinados, frituras y a aquellos alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal añadida. De esta forma, limita a un máximo de tres raciones al mes los platos precocinados que pueden servirse en centros como residencias de mayores o de personas dependientes o con necesidades especiales, así como en hospitales.

En el caso de hospitales, en los menús de menores solo podrán recibir una ración al mes, que es la misma frecuencia prevista para las escuelas infantiles de 0 a 3 años. Igualmente, la norma limita las frituras, en este caso, a dos raciones semanales.

La norma indica que al menos el 90 % de las frutas y al menos el 30 % de las hortalizas que se sirvan deben ser frescas y de temporada, y más del 10 % de ellas debe proceder de circuitos cortos de distribución.

Por su lado, en los menús diarios se exige una oferta diaria de frutas y de hortalizas para que sean incorporadas en los primeros platos, guarniciones, ensaladas y postres. En pensión completa se pautan al menos tres raciones al día de hortalizas, y de dos a tres raciones diarias de fruta.

Respecto a las legumbres, u otras fuentes vegetales, el texto legislativo indica que para los menús del día debe ofrecerse al menos un plato principal a la semana que esté elaborado exclusivamente con estas proteínas vegetales. Y en pensión completa han de servirse al menos cuatro raciones a la semana de platos que contengan estas proteínas vegetales.

En cuanto a los pescados, deberán ofertarse al menos dos raciones de a la semana de pescado como plato principal en los menús de día, alternando entre pescado blanco y pescado azul. Y al menos tres raciones a la semana como plato principal en pensión completa, priorizando también de forma alterna el pescado blanco y el azul, y pudiendo incluir crustáceos y moluscos.

Igualmente, y en lo referido a los alimentos integrales, la norma fija que, en aquellos productos elaborados a base de cereales, como pan, arroz o pasta, al menos el 50% de la oferta semanal en menús diarios deberán ser obligatoriamente de variedades integrales. Y en pensión completa se pauta un consumo de tres a seis raciones al día de productos elaborados a base de cereales, priorizando cereales enteros e integrales y minimizando el consumo de harinas refinadas.

Por último, el decreto incide también en la importancia de que la alimentación sea sostenible y fija que al menos el 25 % del coste total de adquisición de los alimentos deberá ser de producción ecológica.

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