En Málaga
La desgarradora historia de Teresa, quien duerme en un banco tras ser desahuciada a los 72 años: "He tenido cáncer de mama y colon"
Los detalles A principios de verano la echaron de su casa tras subirle el alquiler de 400 a 1.500 euros. Pese a su dura situación, ella va a luchar por su hijo, un hombre de 45 con depresión al que ahora no puede cuidar.
Resumen IA supervisado
Teresa, de 72 años, enfrenta la falta de vivienda tras ser desahuciada cuando su alquiler aumentó de 400 a 1.500 euros. A pesar de dormir en un banco del parque de Málaga o en un trastero, mantiene su ironía y coraje. Ha superado un cáncer de colon y está en revisión por cáncer de mama. Con un hijo de 45 años con depresión al que no puede cuidar, el Ayuntamiento le ha ofrecido un centro asistencial. Teresa busca ser una "malagueña normal", no una víctima, y expresó su situación en el pleno del Ayuntamiento, mostrando su determinación de seguir luchando.
* Resumen supervisado por periodistas.
A sus 72 años, Teresa no tiene dónde vivir tras ser desahuciada en Málaga. Sin embargo, ironía, retranca y coraje no le falta. "Esta es mi cama. Ahora no tiene la mantita", señala, mientras muestra un banco de un parque. Sin embargo, no siempre está disponible. "Anoche ocupó otra persona el banco. Por favor, no dormir aquí, que es mío", expresa. Para esos momentos, tiene otra solución 'habitacional': un "trastero lleno de porquería".
A pesar de llevar un verano con este maltrato, desde que fuera desahuciada tras subirle el alquiler de 400 a 1.500 euros, eso no le ha quitado a esta mujer "con cáncer de mama en revisión" y que ha pasado un "cáncer de colon con operación" ni un gramo de poderío.
Así le expresó su denuncia en el pleno del Ayuntamiento de Málaga: "Ojalá me muriera aquí, para que viera el alcalde lo que es una mujer que necesita una casa". En realidad, basta con rascar un poquito para ver que se hace la fuerte. "Voy a seguir, voy a luchar, no voy a llorar", manifiesta.
Y es que tiene un hijo de 45 años con depresión al que ahora no puede cuidar y con el que no puede vivir, algo que el Ayuntamiento corrobora. Él mismo le ha ofrecido a él un centro de acogida por un lado y a ella un centro asistencial.
Pese a su desgarradora historia, Teresa no es una víctima, sino que lo que quiere es pagar y ser una "malagueña normal y corriente".