Explotadores de repartidores a pie
Detienen a cuatro personas por explotar a 'andarines' que repartían paquetes hasta 14 horas al día
Los detalles Los 'andarines' son repartidores a pie. Los detenidos se aprovechaban de que sus víctimas, un centenar de personas en situación irregular, no se atrevían a denunciar su explotación.
Resumen IA supervisado
La Policía ha arrestado a tres hombres y una mujer por explotar a repartidores a pie, conocidos como 'andarines', en grandes ciudades. Estos repartidores evitan atascos y agilizan entregas en la última milla. Los detenidos explotaban a un centenar de personas en situación irregular, quienes no denunciaban por miedo. Anunciaban ofertas en Internet, pagando menos de un euro por paquete, y buscaban personas "sin papeles". Convocaban a sus víctimas en Fuenlabrada con falsas promesas de contratos, haciéndoles trabajar 14 horas diarias por 0,70 céntimos por paquete. Finalmente, la Policía los detuvo por explotación laboral.
* Resumen supervisado por periodistas.
La Policía ha detenido a tres hombres y una mujer por explotar a 'andarines', repartidores a pie. En las grandes ciudades cada vez es más habitual verles porque evitan atascos y agilizan la entrega en la llamada última milla.
"Es un kilómetro 600 de diámetro, tanto por la acera como por la carretera", explica Alberto León, portavoz de Koiki. Un negocio al alza donde también se cuelan explotadores.
Los detenidos se aprovechaban de que sus víctimas, un centenar de personas en situación irregular, no se atrevían a denunciar su explotación.
Se anunciaba en Internet entre las ofertas para andarines. Siempre aclaran que se paga por paquete entregado, nunca más de euro. Normalmente, piden DNI, pero los hay que buscan "sin papeles".
Como uno de los hombres detenidos y su banda, venezolanos de entre 30 y 40 años. Todas sus víctimas, un centenar, incluso menores, son sudamericanos en situación irregular.
Los convocaban en un descampado de Fuenlabrada con falsas promesas de contratos en regla que nunca llegaban. En cambio, los tenían repartiendo 14 horas diarias, seis días seguidos, empujando pesados carros durante kilómetros a 0,70 céntimos el paquete.
Los míseros cabecillas se quedaban una parte, confiando en que nadie los denunciaría, pero finalmente la Policía los ha detenido por explotación laboral.