UNA LUCHA DIARIA

Un día importante con el limpiabotas del Hotel Palace que acaba mal: Luis no logra la prestación no contributiva que le permitiría alquilar una habitación

¿Por qué es importante? En abril cumple 68 años, motivo por el que su equipo de calle no le podía asignar un piso, le correspondería una residencia. Sin embargo, él estaba pendiente de la resolución con la que podría alquilar una habitación.

Luis Fernández Souto, el limpiabotas que estuvo durante 32 años trabajando en el Hotel Palace y que ahora duerme en la calle, tenía este miércoles una cita muy importante, puesto que se iba a resolver si le daban una pensión no contributiva con la que podría alquilar una habitación. Por eso mismo, un equipo de informativos laSexta ha decidido acompañarle durante toda la jornada.

El día ha comenzado como otro cualquiera desde hace seis años, cuando se quedó sin trabajo por culpa de la pandemia de la Covid-19, sin embargo, no era uno más. Lo primero que ha hecho ha sido desmontar su tienda de campaña, pero con una ilusión distinta. "Puede ser diferente, con esa ilusión voy", ha señalado Fernández. Acto seguido ha recibido la visita de Pascual, su vecino de tienda, que le ha alumbrado con una linterna sin saber si sería la última vez. "Es entrañable el compadre", ha manifestado.

Una vez que lo ha tenido todo listo, se ha echado su casa al hombro y ha pasado por delante de un sitio muy especial para él. "Aquel era mi piso, ahora hay un matrimonio chino", ha explicado Fernández, que al acercarse a la entrada ha perdido un poco la coraza que muestra: "Mira qué pena. Aquí entraba a mi piso, mi portal". Cabe destacar que la vivienda está a solo 100 metros del lugar donde duerme y que pasa todos los días por delante de ella sin inmutarse.

Este antiguo limpiabotas cumplirá 68 años en abril, motivo por el que su equipo de calle no ha podido asignarle un piso. "Por la edad me tocaría una residencia", ha explicado. Donde sí que ha vuelto es al Hotel Palace. "Dejo el carro en consigna, voy y me pido una cerveza a nombre de Pablo, el director, y me la paga", ha manifestado.

No obstante, este miércoles ha dejado el carro en casa de una amiga que le ayuda y juntos se han encaminado al Metro para llegar a tiempo a la resolución de la pensión. Nada más salir se ha encendido su último cigarro y se ha puesto en lo peor. "Si me deniegan lo que vengo a informarme, evidentemente tendré que seguir aquí", ha aseverado, antes de recomponerse y con cierto optimismo, despedirse: "Señores, hasta dentro de un rato".

La vista apenas ha durado unos minutos y a su salida ha parecido victorioso, pero no ha podido ser por falta de documentos. "Vamos que de momento naranjas de la China", ha lamentado.

Con todo, este miércoles ha sido un día especial para él, distinto a los que suele tener habitualmente. "Continuará", ha anunciado antes de marcharse.

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