Naufragio en Terranova

El duro relato de un superviviente del 'Villa de Pitanxo': "Yo podía ser el sexto coche fúnebre"

Samuel, superviviente del naufragio en Terranova, asegura que su obsesión durante el naufragio era que el agua gélida no le tocara el corazón y morir de hipotermia.

Samuel pasó cinco horas a la deriva, en plena noche y compartiendo la barca salvavidas con los cadáveres de seis de sus compañeros del 'Villa de Pitanxo'. El marinero, que logró sobrevivir a ese naufragio, ha contado que no le dio tiempo a ponerse el traje de superviviencia y que su obsesión era que el agua gélida no le tocara el corazón.

Julio es el amigo que le recogió en el coche y explica que tras el primer abrazo le dijo una frase demoledora: "Yo no sé por qué dios me salvó a mí, yo podía ser el coche fúnebre número seis".

Samuel cuenta que pasó cinco horas en la barca sin traje de supervivencia, solo con unos vaqueros. Él y los otros ocho marineros rescatados que "a medida que pasaban las horas no eran capaces de superar la hipotermia que tenían", e iban falleciendo.

Mientras los veía morir, intentaba que el agua que entraba a la barca no le tocara el corazón, porque así visualizaba él la muerte por hipotermia. También les ayudaba a resistir otra barca que veían a lo lejos, donde imaginaban al resto de sus compañeros. "Lo terrible para ellos es cuando descubrieron que en la barca no había nadie", apunta Julio.

Los supervivientes se enteraron del fatal desenlace cuando fueron rescatados por el buque 'Playa Menduíña Dos'. Ahora, Samuel, ya en Galicia, recibe medicación para volver al equilibrio, pero ayer acompañó en el tanatorio de Bueu a la familia de Fernando Santomé, el cocinero al que tanto apreciaba.

En Lepe hoy se ha producido la segunda despedida, la de José Antonio Cordero, compañero de balsa de Samuel a quien le saltó la suerte.

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