Vulnerables: TCA

El duro testimonio de Miguel, un joven con anorexia nerviosa: "Lloras delante de un plato de comida"

Lo que empezó como una búsqueda de aceptación y querer encajar para Miguel y Marcos acabó derivando en una vigorexia que, en el caso de Miguel, terminó además en una anorexia nerviosa.

Miguel tenía claro que quería cambiar cuando llegó a la ESO. Después de años sufriendo comentarios por su sobrepeso, sentía que solo sería aceptado si transformaba su cuerpo. La llegada de la pandemia y el confinamiento marcaron un antes y un después. "Cuando llegó la cuarentena pensé: 'Es mi momento', porque era lo que más esperaba, poder estar solo y que nadie me viera. Ahí decidí empezar a cambiar", relata el joven, en este fragmento de la serie documental de 'Vulnerables'.

Desde pequeño había sido un niño divertido, pero las burlas por su físico fueron minando su autoestima. "Se metían conmigo diciéndome que estaba muy gordo, que no iba a gustar a nadie. Educación Física era mi asignatura más odiada. Incluso los entrenadores me decían cosas, insultos. Me hizo aislarme bastante", confiesa Miguel.

Durante la pandemia comenzó a entrenar en casa. "Empecé a hacer HIIT, pesas y cardio, y mejoré mi relación con el deporte porque lo veía desde una manera de salud. El problema es que fue a más y la tendencia tan obsesiva desarrolló en mí una vigorexia con el deporte", cuenta.

La historia de Marcos tiene muchos puntos en común. De pequeño era "bajito y regordete" y empezó a preocuparse por su aspecto entre los 15 y los 17 años. "Era la edad en la que los demás consiguen una novia", explica.

Antes había practicado taekwondo, natación, fútbol, fútbol americano y voleibol, pero nunca encontró en esos deportes la solución a sus inseguridades. "En los uniformes escolares yo era el que siempre apretaba las tallas, y a partir de ese momento decidí entrar al gimnasio", cuenta.

Sin orientación profesional, comenzó a levantar peso por su cuenta y con el tiempo, la obsesión fue creciendo. "Irónicamente, fue con el apoyo del entrenador del gimnasio. Le preguntaba cómo podía tener ese físico y me empezó a recetar suplementos, proteínas, creatina y dietas de ocho huevos al día. En la comida, tres, cuatro o cinco pechugas y bastantes verduras", relata Marcos.

Robin Ricca, director clínico y de la Unidad de TCA del Instituto Centta, alerta del peligroso acceso a sustancias para aumentar la masa muscular. "Particularmente a los esteroides, muchas veces ilegales y no destinados al consumo humano, sino de uso veterinario", explica Ricca, señalando además lo fácil que resulta conseguirlos:"Es curioso que si yo pongo cómo hacer un ciclo de esteroides obtengo toda la información sin ningún tipo de censura ni mensaje que me pueda advertir de que es peligroso. Es peligrosamente accesible".

"Me dijo un día: 'Mamá, la he cagado'"

En el caso de Miguel, la obsesión por adelgazar y entrenar terminó desembocando también en una anorexia nerviosa. "Me dijo un día: 'Mamá, la he cagado'", recuerda su madre, al explicar el momento en que se dio cuenta de que su hijo había perdido demasiado peso. En cuestión de meses, su cuerpo y su energía desaparecieron poco a poco.

"Se te paraliza el cuerpo, te pones a llorar delante de un plato de comida. Solo quieres huir y te entra una impotencia y una rabia que no puedes controlar", relata Miguel, quien reconoce que pedir ayuda fue uno de los pasos más difíciles. "En todo momento decía que podía solo. Al principio se negó a que un profesional le orientara", comparte su madre.

Al poco tiempo, la situación llegó a ser crítica. "Una vez fuimos al hospital de urgencias y esa vez fue muy grave. Tenía toda la piel amarilla, los pies hinchados por retener líquidos", recuerda Miguel."Una médica se dio cuenta de lo que me estaba pasando y me dijo: 'Hemos tenido a gente por aquí que ha pasado por lo mismo que tú y no ha salido'".

*Puedes volver a ver la serie documental de 'Vulnerables' en atresplayer.com.

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