Nos cuenta cómo trabaja
Elena, una de las mujeres trabajadoras que hacen historia siendo cantera: "Este trabajo no tiene género"
Los detalles La mujer, de 35 años, comenta que "se ancla la cantería a un trabajo de fuerza y no es así" y asegura que es "más técnica que fuerza".
Resumen IA supervisado
En la Plaza del Obradoiro, los canteros trabajan con herramientas tradicionales para restaurar el patrimonio, pero pocas mujeres participan en esta profesión. Elena, una cantera de 35 años, afirma que el trabajo requiere más técnica que fuerza y no tiene género. Es una profesión muy demandada, sin desempleo, donde las empresas buscan especialistas incluso para obras como La Sagrada Familia y la Catedral de Notre Dame. Elena expresa orgullo y responsabilidad al trabajar en proyectos como el Parador Hostal de los Reyes Católicos, destacando la importancia artística y de conservación histórica de su labor. "Los canteros también somos escultores de la arquitectura", concluye.
* Resumen supervisado por periodistas.
En la Plaza del Obradoiro, entre piedras medievales, y utilizando como herramientas cinceles, macetas y punteiros, los canteros devuelven al patrimonio su antiguo esplendor. Sin embargo, de momento, hay pocas mujeres. Una de ellas es Elena, de 35 años, quien señala que "se ancla la cantería a un trabajo de fuerza y no es así". "Desde mi punto de vista no tiene género este trabajo, es más técnica que fuerza", subraya.
Se trata de una profesión muy demandada en la que no hay paro. "De hecho, en la escuela, cuando ya estamos terminando, las empresas son las que llaman a la escuela en búsqueda de canteros especializados", indica Elena, a lo que añade que "llaman de obras como La Sagrada Familia", y que incluso "llegaron a llamar para la Catedral de Notre Dame".
La mujer cuenta que para ella, trabajar en una obra de arte como es el Parador Hostal de los Reyes Católicos en Santiago "es un orgullo, una satisfacción y una responsabilidad". "Sobre todo, por la confianza que depositan en mí para poder trabajar en esto, porque es precioso y es muy necesario, tanto para la conservación de la historia como personalmente para cualquiera poder participar en ello", expresa. Además, Elena muestra cómo "elimina el musgo que le ha salido" a una gárgola "para después poder cepillar con más hincapié".
El trabajo de cantero también tiene una parte artística muy importante. "Nuestro trabajo aquí es aportarle una sensibilidad, un cuidado, un trato. No es picar sin más, sino romper con amor. Los canteros también somos escultores de la arquitectura", defiende Elena quien, con su trabajo, hace historia.
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