Tensión en Ceuta
"Estaba esperando para comer y me dispararon": menores migrantes denuncian decenas de ataques ultras en Ceuta
La otra cara Los menores también han recibido muestras de solidaridad. Una de las más fuertes llegó desde Móstoles (Madrid), desde donde una mujer y su hija se desplazaron hasta Ceuta para tratar ayudar a los migrantes a superar esta espiral de violencia.
Resumen IA supervisado
La crisis migratoria en Ceuta, iniciada el 30 de julio con la entrada irregular de 80.000 personas desde Marruecos, sigue generando tensión. Miles de migrantes, incluidos menores, sobreviven en las calles, enfrentando violencia por parte de grupos armados. laSexta reveló en exclusiva que estos grupos atacan a los migrantes, incluso mientras esperan comida. Los menores, víctimas de agresiones físicas extremas, denuncian ser tratados como animales. Sin embargo, también han recibido solidaridad, como la de una mujer y su hija de Móstoles, que han alimentado a más de 300 niños en 48 horas, a pesar de sufrir agresiones verbales.
* Resumen supervisado por periodistas.
La tensión en Ceuta sigue en aumento más de 50 días después de la crisis migratoria que comenzó el 30 de julio con la entrada de 80.000 personas de forma irregular desde Marruecos. Casi dos meses más tarde, miles de personas siguen tratando de sobrevivir abandonados a su suerte en las calles de la ciudad autónoma, ante lo cual muchos han optado por ejercer la violencia contra ellos, tal y como demostró laSexta en exclusiva este lunes al destapar que grupos de encapuchados armados estaban dando palizas a los migrantes.
De hecho, muchos menores denuncian ante el micrófono de laSexta que estos ultras están tratando de hacerles la vida imposible, hasta el punto de ejercer una violencia física extrema contra ellos. "Me hicieron una marca en la cara con un cuchillo", relata uno de ellos.
"Estaba durmiendo, vinieron seis y me atacaron con un spray de pimienta", afirma otro menor, que expresa que, ante esta tesitura, cada día que pasa es más complicado encontrar un lugar relativamente seguro en el que pasar la noche.
Pero estas lamentables escenas no solo se dan en situaciones en los que los migrantes están solos o en zonas poco visibles. También suceden , incluso, mientras hacen cola para recibir comida: "Estaba esperando para comer y me dispararon con una pistola de balines".
Una escalada de la violencia que llega hasta el punto de deshumanizar a migrantes, tanto menores como, sobre todo, niños, que ya no solo tienen que preocuparse de subsistir, sino que, además, viven pendientes de cuándo recibirán un ataque por el simple hecho de ser migrantes. "Nos tratan como animales, nos tiran cosas desde las azoteas", denuncia otro menor ante las cámaras de laSexta.
Sin embargo, los menores también han recibido muestras de solidaridad. Una de las más fuertes llegó desde Móstoles (Madrid), desde donde una mujer y su hija se desplazaron hasta Ceuta para tratar ayudar a los migrantes a superar esta espiral de violencia.
"Mi madre y yo hemos dado de comer en menos de 48 horas a más de 300 niños", relata esta joven madrileña, que denuncia que ellas también han sido atacadas. "Aquí los únicos que nos han agredido verbalmente han sido ceutíes españoles", asegura.