Y al cambio climático
Los expertos señalan la causa de los devastadores incendios del verano: "La energía almacenada en nuestros montes en forma de biomasa"
¿Por qué es importante? El número de incendios se ha desplomado, pero su virulencia se ha disparado. Y para vencer al fuego, se necesita algo más que unos excelentes servicios de extinción. Hay que actuar sobre el paisaje para evitar que las llamas campen a sus anchas.
Resumen IA supervisado
Los incendios más devastadores del verano podrían originarse por un vehículo incendiado, una chispa de una cosechadora o la caída de un poste eléctrico. Sin embargo, expertos como Víctor Resco, catedrático de Ingeniería Forestal, señalan que el problema real radica en la biomasa acumulada en los montes y el efecto desecante del cambio climático. Aunque el número de incendios ha disminuido en España, su intensidad ha aumentado. Eduardo Rojas, profesor de Ciencia Forestal, sugiere implementar pastoreo y gestión forestal para reducir la virulencia. Además, se deben proteger áreas urbanas y utilizar tecnología avanzada para prevenir incendios. Jorge Aguado, ingeniero técnico forestal, enfatiza la importancia de gestionar estratégicamente el paisaje para frenar el avance del fuego.
* Resumen supervisado por periodistas.
Un vehículo incendiado, la chispa provocada por una cosechadora o la caída de un poste eléctrico son los orígenes, todavía hipótesis, de los incendios más devastadores del verano. Sin embargo, tras esos detonantes, los expertos apunta a una causa común: "El problema real está en la energía almacenada en nuestros montes en forma de biomasa y en la energía que tiene la atmósfera a raíz del cambio climático", señala Víctor Resco, catedrático de Ingeniería Forestal Universidad de Lérida.
Y es que el número de incendios se ha desplomado en España, pero su virulencia se ha disparado. Y para vencer al fuego, necesitamos algo más que unos excelentes servicios de extinción. En este sentido, Eduardo Rojas, profesor de Ciencia Forestal de la Universidad Politécnica Valencia, defiende que tiene que haber "zonas de pastoreo para bajar la densidad, desbroces que se mantengan con ganadería extensiva y gestión forestal".
Esto significa actuar sobre el paisaje para evitar que el fuego campe a sus anchas. "Debemos priorizar zonas de alto riesgo de incendio e identificar zonas estratégicas de gestión donde vamos a poder frenar ese avance del fuego", subraya Jorge Aguado, ingeniero técnico forestal del Departamento de Bosques de WWF.
En los últimos grandes incendios han ardido, sobre todo, arbustos, grandes catalizadores del fuego, al igual que cultivos como el cereal. Ante esta situación, Eduardo Rojas afirma que hay que "identificar cultivos que sean poco combustibles". "Uno muy bueno es la vid, que está verde en verano, pero también pueden servir pistachos, higueras o cáñamo", indica.
Otra clave es proteger los entornos urbanos para evitar que el fuego devore nuestras casas: "En la periferia de las ciudades puede tener sentido implementar riegos prescritos, es decir, utilizar unos aspersores para que cuando llegue el incendio impacte contra esa primera línea de vegetación que va a estar verde", apunta el catedrático de Ingeniería Forestal Víctor Resco.
Además, también es recomendable sustituir con trabajos forestales la labor que antes hacía el mundo rural, todo ello, aprovechando la tecnología para evitar fuegos provocados por negligencias o accidentes: "Se está trabajando en incluir en las cosechadoras sensores de sonido" declara al respecto Víctor Resco. Esos sensores detectan el chasquido de la maquina contra una piedra, una de las causas más frecuentes de incendios en el mundo agrícolas.