Entrevista con laSexta

"Han destrozado a una niña": la familia de la víctima del Jincho recurre la sentencia y denuncia presiones

Los detalles Hace unas semanas, la Audiencia Provincial de Valencia absolvía al rapero El Jincho y a Osiris El Enemy de la agresión sexual denunciada por una menor de 17 años con un 41% de discapacidad.

Llega puntual a la redacción de laSexta en Valencia. Antes de cruzar la puerta, mira dos veces hacia atrás. Lo primero que pide no tiene que ver con la entrevista. Tiene que ver con el miedo. Que no grabemos su rostro. Que no aparezca su nombre. Que nadie pueda reconocerle.

Han pasado apenas unas semanas desde que la Audiencia Provincial de Valencia absolviera al rapero El Jincho y a Osiris El Enemy de la agresión sexual denunciada por una menor de 17 años con un 41% de discapacidad. La sentencia no es firme y la familia la acaba de recurrir. Pero el daño, cuenta, ya está hecho.

Pese a ello, no Habla como portavoz de la familia de la víctima. Durante más de una hora desgrana una mezcla de rabia, incredulidad y cansancio. No levanta la voz. No hace falta. La primera frase resume tres años de lucha: "Han destrozado a una niña. Han destrozado a una familia".

Denuncian, tal y como lo declararon durante el juicio, que uno de los acusados llamó un día antes de sentarse en el banquillo a la víctima. Más allá de saltarse las medidas de protección entonces vigentes, durante la llamada tenía el fin de ejercer presión sobre ella. Ahora, advertidos por entornos conocedores del Jincho, nos cuenta la familia, tienen miedo a que este rapero ultra pueda ir a por ellos por recurrir esta sentencia.

Asimismo, dice que la familia nunca buscó un juicio mediático. Solo esperaba que un tribunal escuchara todas las pruebas. Y sostiene que eso no ocurrió. "Si se hubieran admitido todos los testimonios y todos los informes, aquel juicio habría durado cuatro o cinco horas. Eso era lo que tenía que haber durado", asegura.

Una de las cuestiones que más le duele es cómo, a su juicio, se ha tratado la discapacidad de la joven. Durante semanas, explica, han leído comentarios cuestionando incluso que aquella menor pudiera acudir a un concierto o salir con una amiga.

Él responde con serenidad: "Sofía (nombre ficticio para proteger su identidad), como muchos niños y niñas de este país, tiene una discapacidad. Pero eso no significa que haya que encerrarla en una habitación. Tiene derecho a salir, a relacionarse, a crecer y a hacer una vida como cualquier otra chica".

La joven, cuando ocurrieron los hechos denunciados, vivía en un centro terapéutico precisamente por ese grado de discapacidad. No era un centro de protección. No estaba abandonada. Era un recurso para favorecer su autonomía, nos cuenta: "Que una persona tenga discapacidad no significa que haya que tratarla como si no pudiera vivir", recuerda.

La sentencia, sin embargo, deja en la familia muchas preguntas. 70 anomalías, muestra que la defensa de la víctima ya ha presentado en el juzgado. El portavoz sostiene que informes periciales, testimonios y otros elementos relevantes no recibieron la valoración que esperaban. Entre ellos, la huella psíquica que los peritos apreciaron en la víctima o determinadas declaraciones testificales.

También cuestiona la forma en la que declaró una testigo de la defensa, por videollamada y, según sostiene, en unas condiciones que consideran irregulares. "Nadie entendió por qué se permitió aquella declaración de esa manera", afirma. Pese a todo, insiste en que sigue confiando en la Justicia: "No todos los jueces son iguales. Confío en que los errores puedan corregirse".

Mientras esperan respuesta de los juzgados, la familia intenta proteger a la joven. Ahora que han recurrido la sentencia, tienen miedo a represalias: "Hay dos violadores en la calle y Sofía encerrada en casa" .

Antes de apagar la cámara, invita a reflexionar a quienes quieran que puedan escuchar: "Era simplemente una chavala que quería salir a disfrutar de una noche con una amiga. Como cualquier otra". Y esa es, quizá, la frase que mejor resume toda la entrevista.

Porque detrás del rapero ultraderechista y su colega, de la sentencia y del recurso judicial, la familia insiste en que nunca debería olvidarse quién está en el centro de esta historia: una menor de edad con discapacidad que salió a un concierto creyendo que todo quedaría en una noche de amigas más.

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