Escándalo en la sanidad madrileña
El hospital Ramón y Cajal de Madrid rebaja la gravedad de los pacientes en lista de espera para cumplir los objetivos de productividad
Los detalles Uno de los casos más graves que destapa El País es el de una niña de tres años cuyo médico había dado la más alta prioridad a su cirugía. En el sistema, los jefes rebajaron la prioridad a de "urgente" a "normal". "Había criterios médicos para intervenirla con prioridad, con mucha prioridad", señala la doctora. La niña podía perder una pierna.
Resumen IA supervisado
El Hospital Ramón y Cajal de Madrid ha sido acusado de manipular listas de espera quirúrgicas para cumplir objetivos de productividad. Según El País, dos responsables rebajaron la prioridad de 57 pacientes, incluidos casos graves, sin el conocimiento de los cirujanos. Las modificaciones se realizaron en el sistema informático entre el 28 de febrero y el 14 de marzo de 2025, afectando a pacientes que debían ser operados antes de 90 días. Luis Alberto Martos, un cirujano, denunció el caso sin respuesta, y la doctora que descubrió el cambio en una niña de tres años decidió intervenirla de inmediato. La Consejería de Sanidad niega su implicación directa, mientras la ministra Mónica García llama a mejorar la transparencia en la gestión de listas de espera.
* Resumen supervisado por periodistas.
Es uno de los mayores hospitales públicos de la Comunidad de Madrid y, según desvela hoy El País, dos responsables habrían rebajado la gravedad de pacientes que necesitaban una cirugía para mejorar de forma ficticia la situación de sus listas de espera y cumplir con los objetivos de productividad que marca la Consejería de Sanidad.
Los cambios, según la información citada y la experiencia de cuatro médicos afectados, se habrían hecho directamente en el sistema informático, a espaldas de los cirujanos y sin examinar en persona a los pacientes.
Estas modificaciones se habrían producido entre el 28 de febrero y el 14 de marzo de 2025 y afectarían a 57 pacientes en lista de espera quirúrgica del servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Ramón y Cajal. Estos pacientes pasaron de estar triados por sus médicos con una prioridad preferente, que supone que deben ser intervenidos antes de 90 días, a constar en el sistema como "normal", con lo que la operación puede esperar 180 días. Así, el hospital tenía una plazo más amplio para cumplir con los objetivos de la Consejería.
El primero que tiró de la manta fue Luis Alberto Martos, un veterano cirujano de 62 años. Este médico denunció lo ocurrido a la gerencia sin lograr una respuesta. Semanas después, el hospital abrió un expediente disciplinario contra él. Martos se había enterado del cambio en la prioridad de sus pacientes por una compañera. Relata a El País que sospecha que estos cambios los habían hecho antes sin que nadie lo notara, pero en este caso la alteración afectó a decenas de pacientes y había huellas.
En los documentos internos que ha visto El País se pueden leer bajo el apartado 'Observaciones' las anotaciones de los cambios con mensajes como "cambio prioridad p.i. (por indicación) Dr. De la Torre" o "cambio prioridad p.o. (por orden) de trah (traumatología) y direcc. médica". Se trataba del jefe de ese servicio, Basilio José de la Torre Escuredo, y del director médico del hospital, Rafael Martínez Fernández.
La doctora que dio la alarma detectó el 14 de marzo de 2025 el cambio en el caso de una niña de tres años porque era una paciente que le preocupaba. El círculo rojo (prioridad urgente) de su ficha había pasado a verde (normal). Comprobó que nadie había avisado a los padres de la menor.
"Había criterios médicos para intervenirla con prioridad, con mucha prioridad", comenta la doctora al citado medio. "No daba crédito. ¿Cómo lo habían hecho sin tener en cuenta mi opinión? Me parece indecente", añade esta mujer, que, como otros compañeros, ha pedido que se omita su nombre.
Así, explica que tras esto comprobó en los documentos internos que los cambios afectaban a los pacientes de 17 médicos. Habló con la mayoría de ellos y todos le contestaron que no habían sido avisados. También averiguó que las modificaciones habían comenzado 15 días antes, el 28 de febrero. Casi todos los pacientes tenían algo en común. Su demora oscilaba entre los 80 y los 140 días. Esos casos antes "prioritarios" y ahora "normales" dejaban de incumplir el objetivo de ser sometidos a operación antes de 90 días.
Los médicos en conversación con El País explican que es normal que esas modificaciones en el sistema informático les puedan pasar desapercibidas por la alta carga de trabajo que les hace vivir pendientes del siguiente paciente en espera. Y añaden que, a veces no son ellos quienes programan las operaciones, sino los jefes de unidad, que están en un escalón intermedio, por debajo del jefe de servicio.
Al descubrir el caso, esa doctora le preguntó vía mail al jefe del servicio, Escuredo. "¿Podría explicarme las razones que lo justifican, sin contar con el criterio del cirujano?", le escribió el 14 de marzo. Escuredo admitió esas notificaciones, justificando la meta de eficiencia pactada con la Consejería de Sanidad: "Si no son operados en ese plazo, la dirección recibe notificación por parte de la Consejería para que sean operados lo antes posible", respondía Escuredo. "Tened en cuenta que el compromiso que adquiere el hospital con ellos es ser operados en el plazo de 90 días", añadía.
Escuredo señalaba en el mail también que se había reunido con "la dirección y el servicio de admisión" para resolver cómo deben ser tratados los pacientes preferentes y le indicaba a la doctora: "Evitad en la medida de lo posible anotarlos como preferentes".
Tras estas indicaciones de su jefe, la doctora concluyó que se estaba "tratando a los pacientes como números". Y decidió ignorar a Escuredo e indicar de nuevo en el sistema la urgencia de la operación de la niña. La operó en cuanto le dieron hueco en quirófano. Era una paciente con un caso tan sensible que había consultado a médicos de Estados Unidos: "Esta niña no podía esperar porque podía perder una pierna", explica.
La modificación de las listas de espera en los hospitales es un secreto a voces, ya que existen tanto incentivos electorales como económicos, ya que los cargos responsables cobran bonos de productividad si cumplen objetivos.
Además del caso de la niña, otros casos con la gravedad modificada en el sistema eran de pacientes que "se retorcían del dolor", según Martos. Los documentos referidos por El País señalan también diagnósticos como anomalías en la columna vertebral, síndrome de túnel carpiano o luxación (dislocación de los dos huesos de una articulación). Y señalan que la gravedad de estos casos es que "no se mantuvo el criterio médico".
Los pacientes no eran avisados. Algunos, los que se manejaban mejor con la tecnología, se enteraban del cambio en su prioridad por su carpeta ciudadana o en la app móvil. Otros muchos nunca llegaron a enterarse, con lo que tampoco se elevaron quejas.
Fuentes de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid señalan a laSexta que "la gestión de la lista de espera quirúrgica de todos los hospitales de la Comunidad de Madrid corresponde a los propios servicios asistenciales". Explican que esa gestión va de la mano con "los criterios clínicos establecidos y con la responsabilidad de los profesionales implicados en la atención de los pacientes, refrendado además, por el comité semanal de quirófanos".
Así, añaden que "ni la Dirección Médica ni la Gerencia realizan directamente la gestión o modificación de las listas de espera quirúrgicas de los servicios". Y creen que "no cabe atribuir a estos órganos la realización de alteraciones individuales en las historias clínicas de los pacientes".
"El Hospital quiere subrayar su compromiso con la correcta gestión de las listas de espera, la adecuada atención a los pacientes y el cumplimiento de la normativa vigente, así como con el respeto a las garantías que deben regir cualquier procedimiento interno", sentencian las mismas fuentes.
La ministra de Sanidad, Mónica García, se ha manifestado en sus redes sociales tras conocer la noticia avanzada por El País. "Manipular las listas de espera, engañando a cirujanos y pacientes, ni es nuevo ni está penalizado", asegura. Y recuerda que por ese motivo, "en julio llevamos al Consejo Interterritorial los nuevos criterios de transparencia y trazabilidad del real decreto de listas de espera que no fueron aprobados por las comunidades autónomas, pero que esperemos se aprueben ahora".