Lograron darse cuenta

La agónica vista judicial online de una víctima de la violencia machista con su agresor al lado

Las continuas miradas hacia la izquierda, el nerviosismo y las respuestas de una víctima de la violencia machista llamaron la atención de la asistente del Fiscal, que llamó a la Policía para que acudiera a comprobar si la joven estaba sola.

La actitud de una víctima de la violencia machista en una vista judicial llamó enormemente la atención de una abogada por su forma de comportarse. La joven miraba a un lado y otro cada vez que narraba los hechos e incluso minusvaloraba la agresión que sufrió por parte de su pareja.

La víctima se presentó a la citación judicial online tras pedir una orden de alejamiento contra su novio, acusado de darle una paliza un mes antes tras una discusión.

Ambos estaban conectados a una vista por Zoom, con el objetivo de dictaminar si él debía ser juzgado o no. Sin embargo, la tensión de la joven y sus declaraciones empezaron a hacer sospechar a la asistente del fiscal del Estado: "Ni siquiera fue una discusión muy larga, simplemente los dos nos enfadamos muchísimo"

Por eso, la abogada Deborah Davis advirtió a juez: "Tengo razones para creer que el acusado está en la misma vivienda que la demandante ahora mismo", aseveró.

Tras ello, el acusado, Coby Harris, niega ante la cámara, pero el juez, igualmente, pregunta: "Señora Lindsey, ¿dónde se encuentra ahora mismo?".

Para responder, la víctima mira antes a su izquierda, y afirma: "En mi casa". Para comprobarlo, el juez le pide al acusado que salga a la calle y demuestre que está en otro domicilio, pero él se excusa afirmando que su móvil no tenía la carga suficiente para hacerlo.

La asistente del Fiscal no se lo cree y acaba mandando un aviso a la policía. "La policía está ahora mismo llamando a la puerta del piso de la señora Lindsey", avisa justo antes de que las cámaras de ambos se apaguen durante algunos minutos.

Después, desde la cámara de la víctima se puede ver a su agresor siendo esposado mientras insiste: "Señoría, Mary y yo no queremos la orden de alejamiento. Le pedí que la suspendiera...".

Ahora, Mary Lindsay respira tranquila. Su maltratador se enfrenta a cargos de asalto y obstrucción a la justicia, penados con más de diez años de cárcel.

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