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Sigue la visita del papa León XIV a España

"una maravilla"

León XIV termina su paso por Barcelona con el foco en el catalán para volar a Canarias y defender la migración

¿Por qué es importante? Durante la jornada, que ha concluido con una misa en la Sagrada Familia, ha visitado una iglesia en el barrio del Raval, la Abadía de Montserrat y la prisión de Brians, enviando en cada caso mensajes de apoyo a la integración, de ayuda a los que la necesitan y de comprensión.

El último acto del papa en Barcelona ha sido oficiar una misa en la Basílica de la Sagrada Familia con la presencia de los reyes, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, entre otras autoridades. Unas 8.000 personas han estado en la celebración, la mitad en el interior de la basílica.

En su camino hacia la Sagrada Familia, el pontífice ha recorrido las calles de Barcelona aclamado por miles de fieles. A su llegada, Valentina, una niña con ceguera, le ha descrito con todo detalle cómo es la Torre de Jesús simplemente tocándola con sus manos. León XIV se ha despedido de ella regalándole un rosario.

"Es una maravilla", decía unos minutos antes Pedro Sánchez a Letizia, que se detenía a apreciar la Torre de Jesucristo. Los reyes han sido recibidos por el presidente del Gobierno, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el president de la Generalitat y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. La vicepresidenta, Yolanda Díaz, y varios ministros del Gobierno han llegado en un minibús.

Durante la jornada, León XIV ha visitado, además, una iglesia en el barrio del Raval, la Abadía de Montserrat y la prisión de Brians, enviando en cada caso mensajes de apoyo a la integración, de ayuda a los que la necesitan y de comprensión ante los testimonios que ha escuchado.

Que el papa haya pasado todo el día integrando el catalán en sus discursos puede interpretarse como un simple gesto o como un mensaje político. Ejemplo de ello es el mensaje que pronunció la mañana de este miércoles en Montserrat en catalán: "Que nos enseñe a renunciar a las palabras odiosas y a las calumnias en las redes sociales, en los debates políticos".

El pontífice ha dejado unas palabras contra el odio —"la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide"—, contra la desigualdad —"parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano"— y contra el racismo en cada intervención — "el señor nos invita pues a acoger a toda mujer como hermana, a todo hombre como hermano"—.

También desde el balcón de la Abadía de Montserrat, ante miles de fieles, a pocas horas de su viaje a Canarias para reunirse con personas migrantes, ha dicho: "Gracias a Cataluña por haber recibido a tantas personas de otros países porque enseña cómo integrar a todos en una única familia".

Este miércoles se ha reunido también con varias presas de la cárcel de Brians, donde ha afirmado que "el pasado no condena el futuro" en la primera vez que un papa visita una prisión española. "Me he emocionado muchísimo", ha expresado una presa. Allí, el protocolo ha respirado por un momento. "Yo no voy a lavar la camisa nunca más ya", ha dicho Montse, otra de las presas, tras abrazar al papa. Ella ha dejado un duro testimonio en el que manifestó: "Nunca he podido aceptar la muerte de mi hijo. No entendía por qué dios se lo había llevado".

También se ha vivido un momento íntimo la tarde de este miércoles con el pequeño Renzo en la Parroquia de Sant Agustí, en pleno corazón del Raval. "¿Te gusta el fútbol?", ha preguntado el niño, a lo que León XIV ha contestado que "jugaba al fútbol, como joven, pero fútbol americano, un poco más violento". Un niño de seis años que ha hecho sonreír a los asistentes con sus preguntas, como esta: "¿De pequeño querías ser papa?". Ante al que ha respondido que no, "ni como joven ni como viejo".

Ya en la Sagrada Familia, donde ha ofrecido una misa y ha bendecido la Torre de Jesús, ha lanzado un mensaje contra las guerras: "No podemos creer en Jesús y promover la guerra" o "matar al inocente". "Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria", ha dicho.

Sin embargo, una de esas paradas, la de la Abadía de Montserrat, ha estado envuelta en polémica. Allí al menos 15 personas han denunciado agresiones sexuales —durante 30 años— por parte de tres religiosos. Solo uno fue condenado y ninguna víctima ha sido reparada. El papa ha evitado reunirse con ellas para explicarles cómo tiene pensado gestionar los casos de abusos en la Iglesia. "Sin embargo, el papa sí que ha tenido tiempo para reunirse con Bad Bunny, lo cual llama mucho la atención. Creo que eso demuestra un orden de prioridades completamente invertido".

En la visita del papa a España ya solo queda Canarias. León XIV llegará este jueves a Gran Canarias y culminará su viaje el viernes en Tenerife. En ambos destinos retomará un compromiso que dejó pendiente su predecesor, el papa Francisco, quien expresó en varias ocasiones su deseo de viajar al archipiélago para conocer de primera mano la realidad migratoria que vive la ruta atlántica.

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