Rueda de favores
Les ofrecen comida, libros, impresiones gratis, usar el baño, cargar el móvil... la solidaridad de pequeños comercios con los acampados en Sol
Mientras tanto... Comerciantes niegan eso de que la acampada sea una lacra para los negocios de la zona. De hecho, Jaime Posada, del bar Santa Pura, afirma que "se están multiplicando las ventas".
Resumen IA supervisado
Carlos Gutiérrez, acampado en Sol desde hace tres semanas, agradece a Yamila Alejandra de la tienda 'PeSeta' por su apoyo, quien asegura que la causa les compete a todos. En los alrededores de la Puerta del Sol, negocios como la copistería 'Cuartalínea' ofrecen impresiones gratuitas, mientras que el bar Santa Pura permite a los acampados cargar móviles y descansar. Luz Serra, de 'Tráfico de Libros', distribuye libros en la calle. Carlos destaca el apoyo recibido frente a las críticas, y comerciantes como Marimar y Jaime afirman que sus ventas han aumentado. La solidaridad se manifiesta en un barrio unido por una causa común, demostrando que el apoyo colectivo fortalece las luchas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Carlos Gutiérrez, quien lleva tres semanas en la acampada de Sol, se acerca a uno de los comercios que les han abierto las puertas de sus locales. "Quería darte las gracias. Significa mucho para nosotros el saber que no estamos solos", expresa a Yamila Alejandra, de la tienda 'PeSeta', quien le responde que este es "un tema que nos compete a todos". "Ya que ustedes están haciendo el enorme sacrificio de estar en la lucha, estamos aquí para lo que necesiten", manifiesta.
Hay decenas de negocios en los alrededores de la Puerta del Sol buscando la manera de arrimar el hombro. "En el momento en el que se pusieron allí, tuvimos claro que teníamos que aportar algo", cuenta Marimar, de la Copistería 'Cuartalínea', donde las impresiones son gratis. "He estado viniendo por las noches y hemos sacado cartelería y panfletos para repartirlos", señala Gonzalo Robles, trabajador de la misma copistería.
Hemos descubierto que tienen apoyo por los cuatro costados, como del bar Santa Pura, donde les permiten "tomar agua, cargar móviles y trabajar si necesitan un lugar tranquilo". "Además, hemos llevado comida varios días", indica Jaime Posada, trabajador del bar.
Por su parte, Luz Serra ha optado por sacar sus libros a la calle. "No tenemos mucho espacio para que venga nadie, así que la idea fue llevar libros", subraya la comerciante de la librería 'Tráfico de Libros'.
"El odio hace mucho ruido, pero por cada persona que nos insultaba venían 10 a ofrecernos su ayuda, apoyo y agradecimiento", manifiesta al respecto Carlos Gutiérrez, quien lleva tres semanas en la acampada.
¿Dónde está entonces eso de que la acampada es una lacra para los comercios? "Para nosotros no, desde luego", defiende Marimar, mientras que Jaime asegura que para ellos ha sido "todo lo contrario, ya que se están multiplicando ventas".
Esto parece otro ejemplo más de cómo la solidaridad multiplica la ayuda. "Es una rueda de favores. Gracias a que la dueña del local no me ha subido el alquiler, podemos permanecer aquí", declara Luz Serra.
Y es que las luchas se construyen desde el apoyo desde lo colectivo y aquí hay un barrio sosteniendo una misma lucha.