Muerte del fundador de Mango

La llamada de Jonathan Andic al 112 tras la caída mortal de su padre: "No lo veo. No me contesta. Envíen a alguien, por favor"

Los detalles Jonathan Andic llamó al 112 entre sollozos tras la caída mortal de su padre. Como se puede escuchar en los audios a los que ha tenido acceso laSexta, el hijo del dueño de Mango pide ayuda desesperadamente: "Por favor, envíen a alguien, envíen una ambulancia, envíen a alguien, por favor".

Segundos después de que su padre cayera, Jonathan Andic, el hijo del dueño de Mango, llamó a Emergencias. En la llamada a la que ha tenido acceso laSexta, se le escucha a Jonathan Andic entre sollozos pedir ayuda, suena a desesperado cuando habla con Emergencias. Dice que no le ve, que no sabe desde qué altura ha caído, que no le escucha. Al final de esa llamada, sí grita y llama a su padre.

Como se puede escuchar en el vídeo que acompaña esta noticia, la conversación de Andic con el 112 comienza casi ininteligible entre sollozos. "Hola, hola... Necesito ayuda, necesito ayuda... Mi padre se ha caído. Estamos en Collabató", llama Jonathan Andic a Emergencias alertando de la caída al vacío de su padre.

"Creo que se ha caído por un barraco. Por favor, envíen a alguien, envíen una ambulancia, envíen a alguien, por favor", pide. Desesperado, aparte del fundador de Mango y su primogénito, allí, en la montaña de Monserrat no hay nadie más.

"Vale, ¿estás muy lejos de las cuevas?", responde una trabajadora del 112.

"No, estamos justo al principio. [Solloza] Por favor, envíen a alguien... [No se entiende]", continúa. "Sí, estamos pasando la información, un momento ¿Podría indicar de qué altura ha podido caer?", responde Emergencias.

Con voz llorosa y entrecortada, contesta como puede. "No lo sé, no lo veo (...) No me contesta". Y da su nombre: "Jonathan... Andic"; y la edad de su padre: "Tiene 71".

Y Jonathan, 43. Es el 14 de diciembre de 2024, y encadena llamadas. "Mi padre se ha caído", comunica Jonathan Andic a los Bombers de la Generalitat, a lo que estos preguntan: "¿Iba con su padre?". "Sí, correcto", responde.

Habla con bomberos y una enfermera, que intenta tranquilizarlo. "Llegamos en nada, con ambulancia no vamos a llegar, pero con helicóptero sí", le indica. "El problema es que no sé dónde está", responde Jonathan Andic. "Nada, lo buscaremos", insiste la enfermera, quien le pide su ubicación en tiempo real.

Es en ese instante, justo antes de colgar, cuando Jonathan lanza un alarido. "Viejo", grita. Ese viejo, con el que el ahora acusado de la muerte de Isak Andic, llamaba a su padre.

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