Enterrados desde 1936

Localizados los primeros cuatro cuerpos de represaliados por el franquismo en la fosa común de Beira, A Coruña

Los detalles La excavación, que se ha llevado a cabo en el municipio coruñés de Carral, abre la puerta a poner nombre a algunos de los desaparecidos casi 90 años después de su asesinato.

Los trabajos arqueológicos en la fosa común de Beira, en el municipio coruñés de Carral, han permitido localizar ya los primeros cuatro cuerpos de represaliados del franquismo enterrados en este enclave desde 1936.

La excavación, que se desarrolla estos días con extrema precisión por parte del equipo de arqueología forense, supone un importante avance en la recuperación de la memoria de las víctimas y abre la puerta a poner nombre a algunos de los desaparecidos casi 90 años después de su asesinato.

Las investigaciones permitieron determinar que en la fosa reposan los restos de 18 personas represaliadas por el franquismo. De ellas, 13 ya están identificadas documentalmente con nombre y apellidos, aunque todavía queda por confirmar a quién pertenecen los restos localizados durante la intervención arqueológica.

"Las esperanzas son grandes y quizás nos permita identificar a alguno de los represaliados", explica Edgar Camarós, arqueólogo forense de la Universidade de Santiago de Compostela y del CISPAC, que dirige los trabajos sobre el terreno.

Las familias, con esperanza

Entre las víctimas que se cree que podrían encontrarse en la fosa está Xosé Manuel, abuelo de Aquiles Garea Moledo. Militante del Partido Comunista y comprometido socialmente, fue fusilado en 1936. "Mi abuela, desde que supo que estaba en Carral, desde aquel día siempre vistió de luto", recuerda su nieto.

También buscan a Julián Lastres, maestro durante la Segunda República, detenido y asesinado tras ser sacado de su casa en plena noche: "Entre las 00:00 horas y las 01:00 se presentaron a culatazos y golpes en la puerta. Entraron dos falangistas y dos guardias civiles y de mala manera se llevaron a Julián", relata su sobrino, Antonio Lastres Rubino.

Los testimonios vecinales y la memoria transmitida de generación en generación han resultado fundamentales para reconstruir lo ocurrido en Carral durante los primeros meses de la represión franquista. Según explica la investigadora Isabel G. Couso, las ejecuciones se producían junto a la antigua carretera nacional y posteriormente eran los propios vecinos quienes, obligados por las autoridades, trasladaban los cuerpos al cementerio en carros de vacas.

La excavación está siendo posible gracias a un convenio de colaboración entre la Universidade de Santiago de Compostela y la Diputación de A Coruña, una iniciativa que ha permitido impulsar las labores de búsqueda, exhumación e identificación de las víctimas.

Los cuatro cuerpos localizados deberán someterse ahora a análisis forenses antes de iniciar el estudio genético que permitirá confirmar su identidad. Para ello, familiares de los desaparecidos ya están colaborando mediante la aportación de muestras de ADN que serán comparadas con las obtenidas de los restos exhumados.

Mientras avanzan los trabajos, las familias viven el proceso entre la esperanza y la emoción contenida: "Sea o no sea él, para mí ya es un gran alivio", reconoce uno de los familiares. "Sería cerrar una herida", afirma otra de las descendientes de los represaliados.

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