Crisis de la vivienda
Luisa o la manifestante por la vivienda en Barcelona que a sus 87 años recuerda: "El Gobierno no facilitará la vida si la calle no lo exige"
Los detalles Esta mujer y miembro de la Marea Pensionista de Cataluña es uno de los muchos símbolos de la solidaridad entre generaciones, porque el drama de la vivienda, dice Luisa, no entiende de edades. "La calle es la que mueve", cuenta a los jóvenes que se manifiestan por el derecho a la vivienda.
Resumen IA supervisado
Luisa Oñate, de 87 años, se ha convertido en un símbolo de solidaridad intergeneracional al unirse a las protestas en Barcelona por el derecho a la vivienda. A pesar de su edad, Luisa se moviliza con energía, convencida de que la presión social es necesaria para que el Gobierno actúe. Recordando la crisis de 2008 y el movimiento 15M, Luisa espera que estas manifestaciones sean una continuación de aquellas luchas. Miembro de la Marea Pensionista de Cataluña, se enfrenta incluso a los Mossos d'Esquadra, demostrando su compromiso con quienes no tienen una vivienda asegurada. La problemática de los desahucios sigue vigente, como el reciente caso en Mataró, donde una familia fue desalojada por un fondo de inversión.
* Resumen supervisado por periodistas.
Entre las miles de personas que estos días se están manifestando por el derecho al acceso a una vivienda y en apoyo a Maricarmen, encontramos historias como la de Luisa Oñate, de 87 años. En las últimas horas, no ha dudado en movilizarse y protestar en Barcelona, rodeada de jóvenes. Es un símbolo de la solidaridad entre generaciones, porque el drama de la vivienda, dice Luisa, no entiende de edades.
A sus 87 años, Luisa tiene fuerzas de sobra para salir a la calle y luchar por sus derechos. Porque, como defiende: "La calle es la que mueve". "El Gobierno no facilitará la vida de los ciudadanos si la calle no se lo exige", ha asegurado.
No cesa, a pesar de que no es la primera vez que vive una situación como esta. "Me acuerdo muy bien de la crisis del 2008, por eso se levantó en el 2012 y luego siguió en el 15M, el movimiento de los indignados", ha explicado a laSexta esta manifestante.
Protesta junto a los más jóvenes en Barcelona porque espera "que esto sea la recuperación de aquello". Además, es miembro de la Marea Pensionista de Cataluña, por lo que tiene experiencia en plantear reivindicaciones. Durante horas, estuvo junto a sus compañeros ondeando la bandera símbolo en estas protestas de Barcelona.
Ni los Mossos la van a mover
Pese a ello, asegura: "No estoy cansada". Y no tenemos ninguna duda, porque hasta los Mossos d'Esquadra tuvieron que aceptar que no iban a apartarla de la manifestación por mucho que se lo pidieran. Debatió con ellos y se sentó mostrando su indignación.
No se moverá por su voluntad y por la de cientos de personas que la apoyaban al grito de: "Sin las abuelas no hay revolución". Ella nos confirma que tiene su casa asegurada, pero que tenía que estar en las protestas de Barcelona para apoyar a los que no la tienen. "Hemos de deshacer esa falacia, esa mentira de que los viejos estamos enfrentados con los jóvenes. Tenemos solidaridad y sensibilidad con los problemas de los jóvenes y de todos en general", ha sentenciado Luisa Oñate.
Porque los problemas del pueblo no entienden de edades, pero sí de voces que se unen para que no les quiten lo que les corresponde. Sobre todo porque, a pesar de la movilización ciudadana, se siguen ejecutando desahucios. Este mismo martes, en Mataró, en Barcelona, han echado de su casa a una familia entera. Siete personas y, entre ellas, un hombre con un 87% de discapacidad y tres menores, uno de ellos con autismo. La casa pertenece a un fondo de inversión que se habría negado a negociar con la familia que llevaba 11 años viviendo aquí.