29 años del asesinato

Miles de muestras genéticas, 18 años de incertidumbre y un solo culpable: así se resolvió el crimen de Eva Blanco

El contexto El asesinato de Eva Blanco en 1997 en Algete se convirtió en un reto para los investigadores y posteriormente en un hito que marcaría un antes y un después en la genética forense. El crimen de la adolescente de 16 años cumple este domingo 29 años y se mantuvo durante 18 en el limbo de las investigaciones.

Eva BlancoEP/Guardia Civil

Es uno de los sucesos más sonados de la crónica negra de España. El asesinato de Eva Blanco en 1997en Algete (Madrid) se convirtió en un reto para los investigadores y posteriormente en un hito que marcaría un antes y un después en la genética forense. El crimen de la adolescente de 16 años, que fue violada y recibió 19 puñaladas, cumple este domingo 29 años y se mantuvo durante 18 en el limbo de las investigaciones del grupo de Homicidios de la Guardia Civil.

Un limbo de casi dos décadas en el que los agentes no pararon ni un segundo de intentar dar con el asesino de la joven, que fue encontrada muerta en una cuneta a seis kilómetros de su casa tras desaparecer en la madrugada del 20 de abril después de haber salido con sus amigos.

El cadáver fue hallado por dos ancianos a las 9 de la mañana del 19 de abril entre Cobeña y Belvis de Jarama. Al principio pensaron que se trataba de un atropello, pero las puñaladas por la espalda eran evidentes. La joven había tratado de huir de un asesino al que no se le pondría cara hasta mucho tiempo después. El lugar de los hechos había sido completamente arrasado por la lluvia que había arreciado aquella noche, por lo que los vestigios eran mínimos: solo se encontraron algunas huellas de la víctima y de unos mocasines de la talla 42.

Los investigadores estaban en blanco. La joven había recibido 19 puñaladas por la espalda con una navaja corta, la primera mientras se encontraba dentro del coche en el que fue trasladada hasta aquella carretera, las demás mientras trataba de escapar. En su boca, vagina y ropa interior, el semen de un hombre. Se supo que la chica había estado dentro de un coche porque apareció una fibra roja de la tapicería también en su boca.

La hipótesis que mantenían los agentes por entonces era que la menor podría conocer al asesino.También que las relaciones habían podido ser consentidas, pero que posteriormente algo ocurrió. Lo peor: ninguna de las puñaladas que recibió eran mortales, de haber sido encontrada en la cuneta habría sobrevivido.

El ADN, clave

Nada de lo que se encontró servía en aquel momento para dar con un perfil genético. En un primer momento, la Guardia Civil tomó muestras de ADN a todos los hombres de la familia, que fueron descartados como sospechosos. Posteriormente, el padre de la joven asesinada pidió la colaboración de los vecinos. Recibió 2.013 muestras de vecinos de Algete, aunque en aquel momento no se pudo determinar nada con las tecnologías existentes.

Además, todas esas muestras no fueron aceptadas para su investigación. Un juez determinó que solo se analizarían las de los familiares y allegados de Blanco y las de todos aquellos con antecedentes penales. De las más de 2.000 muestras se analizaron 45. Aquí comenzó un periplo que llegaría hasta un especialista de la Universidad de Santiago en 2013. Fue entonces cuando se descubrió que el semen encontrado en el cuerpo de Eva pertenecía a un hombre que no tenía ascendencia europea, sino norteafricana.

Antes, una nueva testigo ofreció la descripción de un hombre al que había visto la noche del crimen por las inmediaciones y que fue difundido por la Guardia Civil tras ver un especial de Equipo de Investigación sobre el caso con la que se elaboró un retrato robot. Las piezas comenzaron a encajar. Después, un juez permitió la apertura y análisis de los más de 2.000 sobres de muestras que recibió el padre de Eva en los 90.

La Guardia Civil solicitó a los 300 norteafricanos residentes en Algete en 1997 que proporcionaran muestras voluntarias. Fouad Chelh, un antiguo residente del barrio de Blanco que posteriormente se marchó a vivir al sur de Francia compartía su cromosoma Y y más del 97% de su ADN nuclear con el asesino. Esto solo era posible si ambos hombres eran hermanos.

El 1 de octubre de 2015 Ahmed Chehl fue detenido fuera de su lugar de trabajo en Besanzón, Francia, durante una intervención conjunta de la Guardia Civil y la Gendarmería francesa. Ya tenían al asesino. Chehl se suicidó en la cárcel usando los cordones de sus zapatos antes de ser juzgado y después de haberlo intentado más veces. En la prisión decidieron quitarle el protocolo antisuicidio.

Algete no la olvida

El crimen de Eva Blanco conmocionó la localidad madrileña de Algete y la demora en su resolución llevó a decenas de teorías conspiratorias que finalmente se demostró que no eran verdad.

Los vecinos de Algete nunca han olvidado a Eva. Al año siguiente del crimen, se inauguró un parque con su nombre en el que, en 2024, se puso una placa en su memoria. Cada año los habitantes de la localidad hacen marchas silenciosas para recordarla.