En Barcelona
Operan por primera vez en Europa a un feto dentro del vientre materno que había desarrollado el intestino fuera del cuerpo
Los detalles "Si no se hubiera intervenido en el vientre de la madre, el bebé corría el riesgo de sufrir el síndrome del intestino corto y tener que requerir nutrición parenteral a largo plazo e incluso un trasplante intestinal", explica Xavier Tarrado, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Sant Joan de Déu.
Resumen IA supervisado
Un equipo de especialistas de BCNatal y del Hospital Sant Joan de Déu ha realizado, por primera vez en Europa, una cirugía fetal a un bebé con gastrosquisis, una malformación congénita en la que los intestinos se desarrollan fuera del cuerpo. La intervención, que tuvo lugar en la semana 28 de gestación, fue necesaria debido al alto riesgo de pérdida intestinal si se esperaba al nacimiento. El procedimiento consistió en reintroducir el intestino en el abdomen del feto mediante laparoscopia. Tras la cirugía, el bebé nació a las 34 semanas y ahora se alimenta con normalidad.
* Resumen supervisado por periodistas.
Un equipo formado por especialistas de BCNatal – consorcio de medicina maternofetal y neonatología integrado por el Hospital Clínic Barcelona y el Hospital Sant Joan de Déu – y especialistas de cirugía pediátrica y anestesiología del Hospital Sant Joan de Deu ha operado, por primera vez en Europa, un feto que, debido a una grave malformación, había desarrollado todo el intestino fuera de su cuerpo.
Tal como explican desde el hospital, el bebé, que fue operado en el vientre de la madre en el transcurso de la semana 28 de gestación, nació seis semanas después y en la actualidad se alimenta con normalidad.
El feto presentaba una gastrosquisis, una malformación congénita en la que los intestinos del bebé (y a veces otros órganos) se desarrollan fuera del cuerpo a través de un orificio en la pared abdominal, situada a la derecha del cordón umbilical, que no se cierra correctamente durante el embarazo. Al no estar protegidos, los intestinos quedan expuestos al líquido amniótico, se inflaman, pierden riego sanguíneo y pueden sufrir necrosis, con consecuencias muy graves para el bebé después del nacimiento.
La gastrosquisis se da en entre 2 y 3 de cada 10.000 nacimientos (lo que se traduce en 120 casos anuales en España y 2.400 en Europa) pero la cirugía fetal solo estaría indicada en un 10% de estos casos. Los especialistas subrayan que se trata de una técnica reservada para los casos más graves debido a su complejidad, pero resaltan que abre una nueva vía de esperanza y puede cambiar radicalmente el pronóstico y la vida de estos niños y sus familias.
Los profesionales que seguían el embarazo de la madre, una joven de 20 años, detectaron la malformación del feto en una ecografía rutinaria durante la semana 20 de gestación y la derivaron a BCNatal HCB-HSJD, centro referente en obstetricia y medicina fetal.
Después de evaluar las diferentes opciones y de consultar el caso con el comité de ética, los profesionales que atendían a la gestante le propusieron una cirugía fetal que hasta ahora se ha llevado a cabo solo en muy pocas ocasiones en Colombia y Estados Unidos, pero nunca en Europa.
Normalmente, los fetos con gastrosquisis son intervenidos después de nacer, "pero este caso era tan grave que el bebé corría un riesgo muy elevado de perder gran parte del intestino si esperábamos al nacimiento. Tenía prácticamente todo el intestino fuera del abdomen y comprimido por un orificio de apenas un centímetro", explica
"Si no se hubiera intervenido en el vientre de la madre, el bebé corría el riesgo de sufrir el síndrome del intestino corto y tener que requerir nutrición parenteral a largo plazo e incluso un trasplante intestinal", añade por su parte Xavier Tarrado, jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Sant Joan de Déu.
La cirugía fetal tuvo lugar el 10 de febrero, duró dos horas y media y fue llevada a cabo por un equipo integrado por especialistas en medicina y cirugía fetal, cirugía pediátrica, anestesiología y neonatología.
Así se realizó esta compleja cirugía
Para realizar esta cirugía, los profesionales realizaron una incisión en el vientre de la gestante para acceder al útero; seguidamente, recolocaron el feto –de solo 700 gramos de peso- en la posición adecuada para poder acceder al abdomen fetal del feto e intervenirlo mediante laparoscopia.
Para ello, añaden y detallan desde el hospital, "introdujeron cuatro trócares en la bolsa amniótica y después de extraer el líquido amniótico e introducir gas para poder crear un espacio dentro del abdomen que les permitiera ver y operar con seguridad, fueron reintroduciendo cuidadosamente el intestino dentro de la pared abdominal".
Al acabar, "cerraron la perforación del abdomen. Se trata de una intervención que requiere de un alto grado de precisión teniendo en cuenta que el feto pesaba 700 gramos, que el intestino tenía una longitud de 80 centímetros y un diámetro de 3 a 15 mm, y debía ser reintroducido por una perforación de solo 1,5 centímetros".
Por último, en los días posteriores a la intervención, el feto fue objeto de un seguimiento ecográfico que permitió confirmar que el intestino reducía su grado de inflamación y recuperaba su aspecto habitual.
"El embarazo prosiguió y el bebé nació mediante parto con cesárea en el transcurso de la semana 34 de gestación. Aunque presentó bajo peso para su edad gestacional, la evolución fue muy favorable y, tras una breve estancia hospitalaria, fue dado de alta. En la actualidad, se alimenta con normalidad", concluyen.