Un acoso con precedentes

El patrón de la Comunidad de Madrid ante las denuncias sanitarias: atacar y desacreditar al denunciante

Los detalles El caso del cirujano del hospital Ramón y Cajal, Luis Alberto Martos, vuelve a poner el foco en la respuesta de la Comunidad de Madrid ante quienes denuncian irregularidades en la sanidad pública.

Luis Alberto Martos, el cirujano que destapó la "manipulación" de las listas de espera en el Ramón y Cajal, ha sido el último caso más reciente de un sanitario al que la Comunidad de Madrid le hace la cruz por denunciar malas prácticas.

"La actitud de difamarme y desprestigiarme a través de unos comentarios falsos", denunciaba el propio doctor después de que Isabel Díaz Ayuso realizase unas declaraciones en las que señalaba que "él está manipulando las citas sanitarias, las suyas, que encima entre otras muchas lindezas se le conoce por reventarle el coche al jefe".

Una actitud matonista que no es la primera vez que exhiben, y es que ya lo vimos con las asociaciones de víctimas de las residencias a las que Ayuso no para de atacar refiriéndose a ellas como "la plataforma de frustrados de la izquierda madrileña y los activistas mediáticos" o "la plataforma política organizada por resentidos".

Tampoco dudó en cargar contra Alfonso Reyero, el que fue consejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid, tras denunciar los protocolos de la vergüenza. "Se les negó la posibilidad de una muerte digna", señaló, algo a lo que la presidenta de la Comunidad de Madrid reaccionó destacando que esperaba que saliese "imputado de sus declaraciones".

Además, también restó importancia a la manipulación de listas de espera en el Hopistal de Torrejón. "El caso de Torrejón se quiere utilizar como una causa política. Esto lo tendrán que estirar todo lo que sea", indicó.

Aunque el caso más sonado fue el de Luis Montes, al que la Comunidad de Madrid cesó por supuestas sedaciones irregulares. "Fue separado porque la inspección detectó irregularidades", explicó la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en el año 2008. Las denuncias quedaron archivadas, pero la campaña contra él fue tal que desde el PP le llegaron a llamar nazi.

Es el modus operandi seguido desde la administración madrileña. Si el mundo sanitario se revela, pasan al ataque y al desprestigio.

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