Ruidos, peleas y persecuciones
Hartos del incivismo en la plaza donde viven, los vecinos de Valencia piden que se declare Zona Acústicamente Saturada
Los detalles Desesperación absoluta, es lo que sienten los vecinos de un barrio de Valencia. Denuncian que los ruidos, las peleas y el incivismo no cesan soluciones.
Resumen IA supervisado
Los vecinos de la Plaza de Honduras en Valencia enfrentan un problema persistente de ruido y comportamientos incívicos. Inicialmente, las molestias ocurrían solo los fines de semana, pero ahora son constantes, sin importar el día. Por las noches, se escuchan gritos, peleas y música, lo que ha sido una fuente de sufrimiento durante años. Además, algunos conductores aceleran por las aceras, poniendo en peligro a los peatones y dejando marcas visibles. Los residentes han sufrido daños materiales, como coches destrozados, y han pedido que la plaza sea declarada Zona Acústicamente Saturada. Un sonómetro evaluará si el ruido supera los límites permitidos para que el ayuntamiento tome medidas.
* Resumen supervisado por periodistas.
Discusiones, gritos, peleas... Da igual la hora o el día de la semana: "Empezó siendo fin de semana pero ahora ya da igual que sea martes, miércoles, jueves". aseguran las vecinas de la Plaza de Honduras de Valencia.
Aunque lo peor llega por la noche. "Se escuchan unas palmas, como si estuvieras en un tablao", cuenta una vecina. Lo llevan soportando años: "Hace mucho tiempo que esto es insoportable por las noches, hay peleas, orinan en los jardines, se pegan", añade.
Pero no es algo puntual, ya que ocurre durante todo el año. "En invierno agobiante, pero llega el verano los estudiantes se van y llegan los extranjeros", afirma otra vecina de la Plaza de Honduras.
Y al ruido constante se suma otro problema, ya que los vecinos denuncian que algunos conductores aceleran por la acera: "La moto a toda pastilla o el coche, sale cualquier persona no se da cuenta y se lo lleva por delante". Dejando, incluso, marcas visibles en la calle.
Los vecinos denuncian también otros comportamientos incívicos: "En ese rinconcito de ahí, todas las noches se ponen a mear".
Algunos vecinos ya se han visto afectados, y no solo en lo que respecta al sueño: "A mí me han destrozado el coche", aseguran.
Los residentes llevan años reclamando que esta plaza sea declarada Zona Acústicamente Saturada. Ahora, las miradas están puestas en un sonómetro, que determinará si el ruido supera los límites permitidos y si el ayuntamiento debe adoptar nuevas medidas para que este barrio pueda, por fin, dormir con tranquilidad.