Accidente mortal
"Pensé que me iba a morir", "todo vibraba", "no podía moverme": Ana, Lucas y Nuria relatan su experiencia en Iryo y Alvia
Los detalles Golpes, vibraciones y frenazos sorprendieron a los pasajeros mientras maletas y objetos volaban por los vagones. Ana, Lucas y Nuria cuentan cómo sobrevivieron al caos, agarrándose a cualquier cosa y ayudando a los demás mientras el tren se descontrolaba.
Resumen IA supervisado
Los pasajeros de los trenes Iryo y Alvia vivieron momentos de pánico absoluto durante los descarrilamientos. Ana García, en el Iryo, sintió que el tren se descontrolaba y buscó a su hermana antes de que todo se oscureciera. Lucas Merakio describió golpes continuos y una vibración intensa. En el Alvia, los pasajeros experimentaron frenazos violentos que lanzaron maletas y personas por los vagones. La interventora fue lanzada desde la cabina, perdiendo el conocimiento. Aunque las experiencias variaron, el miedo y la urgencia por salvarse fueron comunes en ambos trenes.
* Resumen supervisado por periodistas.
Golpes, frenazos, maletas volando y gritos. Así han contado varios pasajeros cómo vivieron los descarrilamientos de los trenes Iryo y Alvia, un momento de pánico absoluto en el que cada segundo parecía una eternidad. Las experiencias varían según el tren, pero la sensación de peligro y miedo ha sido la misma.
Ana García, viajaba en el vagón 7 del Iryo, y ha relatado que al notar un movimiento extraño buscó a su hermana mientras el tren empezaba a descontrolarse. "Me empecé a levantar un poco y dije: 'esto no es normal'. Busqué a mi hermana y, antes de que todo estuviera oscuro, solo escuché gritos", ha contado.
Lucas Merakio, en el vagón 5, ha descrito los golpes que se sucedían uno tras otro: "Primero sentimos unos golpes en la vía, y de repente parecía una película. Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar más. Y entonces llegó un golpe muy fuerte atrás, con la sensación de que todo el tren se iba a romper."
Para Nuria, los segundos críticos duraron apenas diez segundos, pero fueron suficientes para desatar el terror: "Todos nos agarramos a lo que podíamos, empezamos a gritar. Cuando miramos, el tren ya estaba volcado, dando vueltas y golpeándonos con todo", ha relatado. Incluso pasajeros con heridas leves, como Judy, que viajaba de Málaga a Madrid, han confesado que pensaron que no sobrevivirían. "Yo pensé que era el fin para mí. Pensé que me iba a morir", ha contado. Ana García ha añadido que ver a los demás heridos fue devastador: "Había gente muy malherida delante de mí y no podías hacer nada."
El descarrilamiento del Alvia, aunque diferente, también fue traumático. Los pasajeros han explicado que no hubo golpes, pero sí frenazos violentos que lanzaban maletas y personas por los vagones. Un viajero ha contado: "Notamos un primer frenazo fuerte, que no nos desplazó mucho, y en décimas de segundo llegó otro más fuerte que hizo que descarrilase el tren." Mario, en el vagón 4, ha descrito la escena: "Se hizo eterno hasta que paró. Personas y maletas volaban por todos lados… una película de terror."
La interventora del tren ha relatado que la fuerza la lanzó desde la cabina trasera hasta la sala de viajeros, golpeándose y perdiendo el conocimiento. "Iba sentada en el asiento del maquinista, con la puerta cerrada. Salí despedida hasta la sala de viajeros, abrí la puerta con la cabeza y perdí el conocimiento", ha contado. Otros pasajeros han explicado que, al salir del Alvia, se encontraron con oscuridad total y caos. "Nada más salir vimos el segundo vagón totalmente atravesado en la vía. Solo se veía la silueta. Conforme nos acercábamos, veíamos cuerpos de seguridad rescatando personas", ha relatado uno de ellos.
El contraste entre los trenes ha quedado patente. Mientras los pasajeros del Iryo han sentido golpes y caídas, los del Alvia han vivido frenazos y oscilaciones, pero en ambos casos, el pánico y la urgencia por salvarse han sido idénticos. Salvador Jiménez, periodista de RTVE que viajaba en el vagón 1 del Iryo, ha descrito el impacto: "Cuando pasamos la estación Julio Anguita de Córdoba, hubo un impacto muy fuerte, como si fuera un atropello de tren."
La evacuación también ha sido un momento de caos y solidaridad. Muchos pasajeros han tenido que valerse por sí mismos entre maletas, cristales y heridos, mientras la oscuridad complicaba el rescate. Un testigo del Alvia ha contado que, una vez que el tren frenó, pudieron moverse y recoger el equipaje como pudieron. Otros han relatado que fueron guiados hacia el Iryo, donde había más luz y seguridad: "El Iryo estaba cerca del apeadero de Adif con más luz. El Alvia en total oscuridad no se veía nada. La Guardia Civil nos dijo que camináramos hacia el Iryo, donde había más seguridad y rescate", ha contado un pasajero.
En todos los relatos queda claro que, en cuestión de segundos, la vida de los pasajeros cambió por completo. La diferencia entre ambos trenes ha estado en cómo reaccionaron: vuelco y golpes en el Iryo, frenazos y oscilaciones en el Alvia, pero en todos los casos, el sentimiento ha sido el mismo: miedo extremo y la urgencia por ayudar a los demás.
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