Alzan la voz
La pesadilla de los inquilinos de un edificio que un fondo buitre quiere vender "al mejor postor": "Nos dijeron que en junio entregásemos las llaves"
Los detalles César y Rafa son vecinos del edificio desde hace 20 años. Sin embargo, ahora quieren echarles para poner en venta todos los pisos. No les dan ni la opción para continuar de alquiler.
Resumen IA supervisado
Un bloque de viviendas públicas destinadas al alquiler social ha sido adquirido por un fondo buitre que busca vender las viviendas en el mercado libre, negándose a renovar los alquileres. César, uno de los inquilinos, relata que recibieron un burofax indicando que debían abandonar sus hogares. Lleva 20 años viviendo allí con su familia y expresa la incertidumbre que sienten. Gracias a un real decreto, han obtenido una prórroga de dos años, pero la situación sigue siendo incierta. Otro inquilino, Rafa, denuncia los abusos sufridos, como subidas de alquiler y la negativa a renovar contratos. Exigen que las viviendas vuelvan a ser públicas y prometen seguir luchando.
* Resumen supervisado por periodistas.
Un bloque de viviendas públicas destinadas alquiler social ha ido cambiando de manos hasta llegar a un fondo buitre que no quiere renovar los alquileres y lo que pretende es vender las viviendas en el mercado libre. César, uno de los inquilinos, cuenta que hace dos meses recibieron "un burofax en el que informaban que el 31 de junio" tenían que "entregar las llaves y abandonar a vivienda".
Cesar lleva 20 años viviendo en su casa junto a su mujer y sus dos hijos. El hombre cuenta que los pequeños "lo sufren igual" que ellos, y que intentan darles "todas las explicaciones posibles", aunque no las tengan.
Y es que el fondo, denuncian, no da detalles, sino solo una carta para que se marchen. "Gracias a la prórroga del real decreto, nos han dado un balón de oxígeno", expresa el hombre, aunque se trata solo de un parque que tiene caducidad en dos años.
"Todos los días te levantas pensando en cuándo me voy a tener que ir de esta casa a pesar de llevar aquí 20 años", manifiesta, por su parte, Rafa, otro de los inquilinos, quien comenzó pagando poco más de 500 euros de alquiler. Sin embargo, con la llegada de los fondos, comenzaron los abusos, con "subidas de hasta 1.500 y 1.600 al mes", señala. "Y lo peor de todo es que decidan no renovar los contratos siquiera en esas condiciones y quieran vender los pisos al mejor postor", critica.
A ellos les negaron el derecho a comprarlas, algo que han denunciado: "La excusa fue sanear las cuentas y evitar la quiebra, pero es que la quiebra la podíamos haber evitado nosotros comprando esos pisos", señala al respecto Rafa.
Ante esta situación, exigen la recuperación de las viviendas y que vuelvan a ser públicas. Ellos, avisan, no van a dejar de luchar.
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