Estado del bienestar
"Prefieren que los niños respiren polvo que aire limpio": la guerra vecinal contra la excavación de las Lagunas de Ambroz de Madrid
Los detalles Vecinos del barrio madrileño de San Blas-Canillejas denuncian que la reapertura de la mina de sepiolita cambiará su vida y acabará con un ecosistema de más 1.700 especies.
Resumen IA supervisado
La Comunidad de Madrid planea reabrir una mina en el distrito de Vicálvaro, poniendo en riesgo las Lagunas de Ambroz, un ecosistema de alto valor medioambiental con más de 1.700 especies únicas. Este enclave, surgido tras el cese de una antigua explotación minera, es considerado un refugio de biodiversidad y ha sido objeto de protección por parte de ecologistas y asociaciones vecinales. A pesar de la oposición vecinal, preocupada por el impacto en su salud y calidad de vida, la Comunidad justifica la reapertura alegando que las lagunas están "completamente cercadas", minimizando los riesgos ambientales y sociales.
* Resumen supervisado por periodistas.
¿Cambiarían ustedes un oasis en pleno bullicio urbano por una explotación minera? El "no" es unánime en la calle. En cambio, sin ser siquiera preguntada, la Comunidad de Madrid responde "sí". Y lo hará a costa de reventar la laguna que pueden disfrutar, aunque sea solo visualmente, en el vídeo que acompaña este reportaje. Se la conoce como la de 'Ambroz', y existe ya desde hace casi 20 años en plena capital madrileña.
Apenas conocida, de un amplísimo valor medioambiental, corre el riesgo de desaparecer por los intereses de casi siempre: la pasta. El equipo del Estado del Bienestar de laSexta recorre este pulmón verde del distrito madrileño de Vicálvaro ante la preocupación vecinal de tener que convivir durante los próximos diez años con una mina a cielo descubierto en pleno siglo XXI.
Una mina vs. una laguna cerca de casa
Es un paseo de no más de diez minutos desde la última zona habitada por humanos, llegamos a la primera habitada por más de 1.700 especies únicas en este punto de la capital. Un ecosistema de alto valor medioambiental, según los estudios disponibles sobre las Lagunas de Ambroz y expertos en la materia.
Se trata de uno de los refugios de biodiversidad más singulares del este de Madrid: nació, paradójicamente, del abandono de la antigua explotación minera de sepiolita que ahora la Comunidad de Madrid quiere reabrir.
Acompañamos a Miguel, a Sara y a Álex, que también es ambientólogo, hasta esta laguna. Queremos conocer más de cerca lo que supondría en su día a día perder este espacio. Cuando caminan por las lagunas -llegaron a ser tres, dos pequeñas y una grande, la única que ha sobrevivido- lo hacen con una mezcla de orgullo y tristeza.
Orgullo porque durante años han visto cómo las lagunas se convertían en refugio de aves, anfibios y flora singular. Tristeza, también preocupación, porque ahora, dicen, creen que ese paisaje tiene los días contados a pesar de todos los esfuerzos en evitarlo. "Ya están las excavadoras trabajando para reabrir las minas. Lo tenemos grabado”, nos cuentan. Sara, cámara en mano, nos lo muestra. Excavadoras, camiones arreglando -o destrozando, según lo vean- caminos, asentando el terreno minero. Su terreno.
La Comunidad dice que es un terreno "cercado"
Los vecinos hablan de polvo, ruido, tráfico pesado y temor por la salud mientras seguimos paseando por este paraje único. Mientras avanzan por los senderos que rodean las lagunas, señalan colegios, viviendas y zonas de paseo a tan solo unos metros del lugar donde se afincará, de nuevo, la mina.
"¿De verdad alguien piensa que esto está lejos de todo? ¿Qué está cercado? Entonces, dime, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?", dice Miguel. Alex ríe: "Es ridículo". Ambos responden así a las últimas declaraciones de la directora general de Biodiversidad de la Comunidad, Irene Aguiló. La justificación del Gobierno de Ayuso para renovar una licencia caducada en el año 2007, entre otros motivos, es que las lagunas están "completamente cercadas".
Dan a entender, avalando informes, que tener minas a cielo descubierto a solo quince minutos andando de un colegio o un campo de fútbol, no supone ningún riesgo. "Nos sentimos engañados y ninguneados. Durante años, el Ayuntamiento de Almeida dijo que este espacio tenía valor ambiental y ahora, por lo que sea, parece que no porque no ha impedido nada a la Comunidad", lamenta Álex.
Un humedal nacido de una mina
Las Lagunas de Ambroz ocupan unas 512 hectáreas entre los distritos de Vicálvaro y San Blas-Canillejas. El enclave surgió después de que la explotación minera cesara en 2007: los huecos de la excavación se llenaron de agua subterránea y dieron lugar a las ya conocidas como Lagunas de Ambroz.
Diversos informes ambientales —incluidos algunos de la propia Comunidad de Madrid— destacaron el interés ecológico del espacio. Ecologistas y asociaciones vecinales llevaban años reclamando su protección e incluso su integración en el futuro Corredor Verde del Este, conectado con el proyecto municipal del Bosque Metropolitano.
Asique, ahora, la conversación en Ambroz acaba siempre en el mismo punto: ¿cómo es posible que un lugar que muchos daban por recuperado para la naturaleza vuelva ahora a convertirse en una mina?
Para quienes viven junto a las lagunas, la discusión ya no es solo ambiental. Es una cuestión de barrio, de salud, de calidad de vida. Es una cuestión de su Estado del Bienestar.