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Sigue la visita del papa León XIV a España

Durante su visita a Barcelona

La pregunta de un niño de seis años de El Raval que dejó al papa León XIV sin palabras: "No es fácil responder a eso"

¿Qué ha dicho? El Sumo Pontífice habló de todo con el joven Renzo y, aprovechando el Mundial, sacó incluso su lado más futbolero: "Nos recuerda que la vida no es una carrera para lucirse en solitario".

El papa León XIV, con el joven RenzoAgencia AP

León XIV se ha quedado sin respuesta. Sin palabras. Sin saber bien qué decir ante Renzo. Ante un niño de seis años de El Raval que le hizo una de las preguntas más complicadas a las que se ha enfrentado. Una para la que no supo bien qué decir y que es algo que, además, se cuestionan no pocas personas alrededor del mundo.

"¿Por qué hay personas a las que les pasan cosas buenas y hay otras a las que le pasan cosas malas?", preguntó el niño. El papa, ante eso, reconoció que "no es fácil encontrar la respuesta": "Pensar en la vida de Jesús puede ayudar a entenderlo. Él nunca abandona a ninguno de sus hijos. Nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristeza o dolor".

Tuvo palabras también para el perdón: "Perdonar no es decir que lo malo estuvo bien. Significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón".

Y es que los dos hablaron de todo. De, por ejemplo, el fútbol: "Nos recuerda algo que no debemos olvidar. La vida no es una carrera para lucirse en solitario sino un camino que aprendemos a recorrer juntos".

En ese sentido, el pontífice ha recordado que juega habitualmente al tenis y que de pequeño probó con el fútbol americano, "un poco más violento".

Además, ha compartido que en Perú, en Trujillo, jugó al fútbol con los seminaristas: "De defensa, si lo quieren saber. No era un gran goleador. Un poco de deporte siempre hace bien, hay que estar bien en cuerpo, mete y alma".

"Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, no ha entendido la vida", le contó el papa al joven Renzo.

Ante alguien que le preguntó si ya de pequeño quería ser papa: "Bueno, ni cuando joven ni cuando viejo. Nunca lo pensé. Todo niño es un sueño de dios. Tú también lo eres. Dios desea la felicidad de todos y quiere que, desde pequeños y durante toda la vida, conservemos un corazón como el de los niños, capaz de confiar, lleno de bondad; quiere que seamos sus amigos y no nos apartemos de él".

León XIV también ha hablado de la importancia de los abuelos "en la vida de las familias y que "nunca deberían quedarse solos": "No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores. Es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos".

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