Seguridad de la vivienda

Las puertas acorazadas, la garantía de seguridad en casa: "El armazón es de acero que es lo primordial"

La otra cara En los años 80 las puertas blindadas parecían las definitivas, pero con el paso del tiempo se ha comprobado que su seguridad no era tal y como se vendía y han tenido que dejar paso a las puertas acorazadas.

En los años 80, la puerta blindada se convirtió en la puerta definitiva. La que te permitía dormir tranquilo. Que si era blindada, era inexpugnable. La realidad, en cambio, distaba bastante de esa afirmación y el paso del tiempo ha hecho que pierdan la batalla contra las puertas acorazadas.

"Esta puerta de es madera normal, bisagras normales que se pueden apalancar. No nos ofrece mucha seguridad", comenta un experto sobre la puerta blindada.

En el mercado ya hay algunas que hasta se les puede poner un escudo para evitar que intenten entrar en casa: "Cerramos aquí, ponemos esta placa antitaladro y queda cubierta. No podemos meter ganzúas, hacer aperturas con llave de bumping".

Una prueba de que para tener una puerta realmente segura, ahora la acorazada es una mucho mejor opción que una blindada. "El cerco es de acero, a diferencia de la blindada que es de madera. Por dentro lleva omegas de acero que deja el bombillo protegido", explica sobre las diferencias de ambas Diego Romero, vendedor de proyecto en Leroy Merlín.

Porque entrar en una casa bien cerrada no es fácil, no es rápido y desde luego no es silencioso. De hecho, para entrar ante una puerta acorazada, el ladrón "tiene que hacer un ruido y lleva un tiempo", justo lo que quiere evitar.

Entramos y salimos todos los días por ella. Las cerramos, las aseguramos de manera casi instintiva. Pero no hay que olvidar que requieren atención: "Sobre todo el armazón es de acero es lo primordial".

Porque lo importante es tener una buena puerta, no 20 cerraduras. Porque su seguridad es una buena puerta y dos vueltas de llave.

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