Estado del bienestar

"Me puso el latido del corazón de mi hijo a todo volumen": una mujer denuncia presiones en un hospital público de Murcia al intentar abortar

El contexto Virginia, nombre ficticio, ha demandado al servicio de ginecología del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia por falta de información y retrasos en el diagnóstico de una enfermedad genética grave. Asegura que, el mismo día que solicitó el comité clínico, además de hacerle escuchar el latido del feto, fue derivada a una consulta con un psiquiatra pese a que ya tenía tomada la decisión. Acabó marchándose a Bruselas, donde confirmaron la gravedad del caso y pudo interrumpir el embarazo. Al subirse a ese avión se sintió "como una fugitiva".

El día que solicitó el comité clínico, Virginia asegura que vivió una de las situaciones más difíciles de todo el proceso que vivió en 2023. "Nos metieron en una sala con un ecógrafo y había siete u ocho ginecólogos", relata.

"Uno de ellos me hizo la ecografía y me puso el latido del corazón de mi hijo a todo volumen. Me dijo que estaba perfecto". Virginia ya había tomado una decisión: no seguir adelante con el embarazo.

Pero, cuenta, en ese momento le insistieron en que no todas las anomalías detectadas eran determinantes. "Yo le preguntaba por el sistema renal, el pulmonar… y me decía que había un equipo muy bueno que lo iba a solucionar todo".

La escena fue más allá. Cuenta que minutos después, el propio ginecólogo llamó en ese momento a la genetista que le había dado el diagnóstico y quien le había recomendado abortar. "Puso el teléfono en manos libres y le preguntó por qué nos había dicho que interrumpiéramos el embarazo". recuerda. "Le recriminó que nos hubiera dado esa opción".

"Nos dijeron que no teníamos clara la decisión"

Minutos antes, Virginia y su pareja habían pasado por otra consulta. Por si no tenían clara su decisión, la metieron en una sala y, de pronto, vieron llegar a un psiquiatra.

"Nos dijo que era como apoyo, porque no teníamos clara la decisión", explica. "Mi marido y yo nos miramos y dijimos: sí, lo tenemos claro". El psiquiatra se quedó extrañado. Creía, dice Virginia, que había venido a verlos porque no sabían qué hacer.

Dos situaciones que la hicieron sentirse presionada, coaccionada, en uno de los momentos más delicados de su vida. "Sentí que había una postura previa", cuenta a laSexta.

Demanda por falta de información y retrasos

No solo vivió estas dos escenas. Denuncia falta de información y retrasos en el diagnóstico de una enfermedad genética grave, con múltiples complicaciones: cardíacas, pulmonares, renales y neurológicas. "Le quitaban importancia a la enfermedad de mi hijo", explica. "No le daban la gravedad que tenía".

Algo que confirmaría días más tarde en un hospital público de Bruselas. Por todo ello decidió demandar al servicio de ginecología del hospital Virgen de la Arrixaca, en Murcia.

laSexta ha preguntado a la Consejería de Salud de Murcia por estas prácticas. Niegan que no se respete la autonomía de la mujer y aseguran que el servicio de apoyo psicológica se ofrece en función de la recomendación del profesional sanitario.

Un proceso que se alargó durante semanas

Según su relato, los problemas comenzaron en la semana 12 de embarazo. Sin embargo, asegura que no le realizaron pruebas determinantes hasta semanas después. "En la semana 16 me dijeron que todo estaba normal", cuenta. "Pero yo notaba que algo no iba bien". No fue hasta la semana 25 cuando solicitó una amniocentesis. Se la hicieron, pero porque ella insistió. Los resultados del diagnóstico final llegaron en la semana 30. "Más de un mes para saber qué le pasaba a mi hijo", denuncia.

Ese retraso provocó que tuviera que depender de la confirmación del diagnóstico por parte del comité clínico de Murcia, al haber superado la semana 22 de gestación.

Cree que, si le hubieran hecho las pruebas antes —calcula que en torno a la semana 20—, habría podido tener un diagnóstico mucho antes que le hubiera permitido interrumpir el embarazo sin necesidad de pasar por ese comité.

"Los comités suelen denegar"

Durante ese tiempo, Virginia empezó a informarse por su cuenta. Fue entonces cuando descubrió que su caso debía pasar por un comité clínico.

En el hospital nunca le hablaron sobre este equipo médico independiente que "evaluaría" la enfermedad del bebé. "Varias asociaciones me dijeron que los comités suelen denegar estos casos", asegura. Ante esa situación, buscó una alternativa.

Bruselas: "Me sentí como una fugitiva"

La encontró fuera de España. En Bruselas. Allí, explica, le confirmaron que el bebé presentaba más patologías de las que le habían comunicado. Decidió interrumpir el embarazo en la semana 32 de gestación. "Me sentí como una delincuente", recuerda. "Me vestí con ropa ancha para que no se notara la barriga. Iba con miedo a que no me dejaran volar".

Al volver, una semana después de abortar, recibió en su casa una carta certificada. Era la respuesta del comité clínico de Murcia. Para Virginia, no hubo sorpresas. El comité no confirmaba la enfermedad extremadamente grave e incurable que le habría permitido abortar.

Virginia confiesa que la falta de información, el retraso en el diagnóstico, hacerla escuchar el latido del feto o derivarla a una consulta con un psiquiatra hicieron que decidiera marcharse antes sin esperar esa respuesta.

Según el informe del hospital, realizado tras la reclamación, Virginia se negó a hacerse una prueba en la semana 12. Sin embargo, más adelante el propio documento reconoce que en ese momento esa prueba no habría servido para identificar la enfermedad del bebé.

Virginia asegura que no se la hizo porque su ginecólogo privado —que, además, es uno de los jefes del servicio de ginecología del hospital— le dijo que no era útil y que la rechazara.

Esta mujer murciana que tuvo que abortar casi al final de su embarazo se había quedado embarazada mediante reproducción asistida. Imaginen. Pues hay más en esta historia. El ginecólogo que la atendía en la clínica privada durante el embarazo era el mismo que, después, le hizo escuchar el latido del feto en el hospital. Él "sabía mejor que nadie lo que había costado ese embarazo... y lo que implicaba esta decisión".

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