Marcando países en el mapa
Por qué y cómo visitar los países más pequeños del mundo (y cuánto cuesta hacerlo)
Aunque diminutos en tamaño, estos países ofrecen experiencias de viaje verdaderamente excepcionales. Desde el imponente Vaticano hasta las islas paradisíacas de Nauru, San Cristóbal o Nieves, cada uno de estos destinos alberga una historia, una cultura y una belleza natural que los convierten en lugares únicos.
Visitar los países más pequeños del mundo es una oportunidad para descubrir rincones poco explorados del planeta, interactuar con poblaciones locales y reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las naciones más diminutas. Ya sea por su patrimonio cultural, su entorno natural o su importancia geopolítica, estos destinos merecen ser explorados por cualquier viajero curioso y aventurero.
De todos, el país más pequeño del mundo es, sin lugar a dudas, Ciudad del Vaticano. En el continente europeo se encuentran otros de los más pequeños del mundo, como Mónaco o San Marino. Pero esta es la información que necesitas si quieres viajar al país más pequeño de cada continente:
Ciudad del Vaticano (Europa)
Desde su arte y arquitectura hasta su profunda importancia religiosa, una visita al Vaticano es una experiencia que deja una huella duradera en cualquier viajero. Y es que a pesar de su pequeño tamaño, el Vaticano alberga algunas de las atracciones turísticas más impresionantes del mundo:
- Basílica de San Pedro: es la iglesia más grande del mundo y una obra maestra del Renacimiento. Diseñada por arquitectos renombrados como Miguel Ángel, su cúpula domina el horizonte de Roma. La Basílica es un lugar de peregrinación para millones de católicos y una atracción turística esencial.
- Museos Vaticanos: contienen una de las colecciones de arte más importantes del mundo. Desde esculturas clásicas hasta pinturas renacentistas, estos museos son hogar de obras maestras de artistas como Rafael, Leonardo da Vinci y Caravaggio. La joya de la colección es la Capilla Sixtina, famosa por los frescos de Miguel Ángel, que narran historias bíblicas.
- Plaza de San Pedro: diseñada por Gian Lorenzo Bernini, la Plaza de San Pedro es un magnífico ejemplo de la arquitectura barroca. Este espacio abierto frente a la Basílica de San Pedro es el lugar donde se llevan a cabo importantes ceremonias y audiencias papales.
No obstante, si bien la mayor parte de los pequeños estados del mundo no tienen mucha afluencia de visitantes, Ciudad del Vaticano suele estar abarrotada. Es por eso que es altamente recomendable, especialmente si se hace en verano, reservar con antelación, ya que las colas para entrar a la Basílica de San Pedro y los Museos Vaticanos pueden ser largas. Visitar el Vaticano sin reserva puede acabar en una malísima experiencia.
Los Museos Vaticanos suelen estar menos concurridos temprano por la mañana o tarde por la tarde. Planificar la visita en estos horarios puede ofrecer una experiencia más tranquila, aunque es bastante difícil que sea una visita tranquila, ya que muchos viajeros aprovechan su paso por Roma para visitar el Vaticano, un destino con una altísima afluencia turística.
Otro aspecto a tener en cuenta es que se trata de un lugar de gran importancia religiosa, por lo que se requiere un código de vestimenta modesto o algo recatado. Vístete de manera apropiada para esta ocasión. Las audiencias papales se celebran los miércoles a las 9:00h de la mañana. Son gratuitas, pero requieren entradas que se pueden solicitar con antelación. El Vaticano es una joya para visitar, demostrando que el tamaño no siempre determina la grandeza de los lugares.
→ 💰 Probablemente el Vaticano sea el país más barato de visitar de los pequeños estados del mundo. Desde España hay numerosos vuelos económicos a Roma, aunque alojarse en la capital italiana no es precisamente barato (y hacerlo en Ciudad del Vaticano, imposible). A esto hay que sumar los precios de las entradas: entre 20 y 25 euros para los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina y otros 10 si quieres subir a la cúpula de la basílica, aunque la entrada al templo sí es gratuita.
Nauru (Oceanía)
Nauru, con apenas 21 km² de superficie, es el país más pequeño de Oceanía y el tercero más pequeño del mundo. A pesar de su diminuto tamaño, esta isla-nación alberga una historia y una cultura fascinantes. Uno de los principales atractivos de Nauru es su impresionante paisaje natural. La isla está rodeada por hermosas playas de arena blanca y aguas cristalinas, mientras que su interior está dominado por acantilados y colinas cubiertas de vegetación. Los visitantes pueden disfrutar de actividades como snorkel, buceo y senderismo por los senderos que recorren la isla.
Pero Nauru no solo destaca por su belleza natural. Este pequeño país también tiene una historia única y sorprendente. Fue uno de los primeros lugares del mundo en explotar el fosfato, convirtiéndose en uno de los países más ricos per cápita durante el siglo XX. Sin embargo, esta riqueza también trajo consigo problemas de sostenibilidad y medioambientales que aún hoy afectan a la población.
Visitar Nauru es una oportunidad para conocer de primera mano cómo un pequeño país insular ha lidiado con los desafíos del desarrollo y la globalización. Los visitantes pueden interactuar con la amigable población local, conocer sus tradiciones y costumbres, y reflexionar sobre los dilemas a los que se enfrentan las naciones más pequeñas del mundo. Aunque Nauru pueda parecer un destino remoto y poco conocido, su belleza natural, su historia fascinante y su gente cálida lo convierten en una experiencia verdaderamente única para cualquier viajero aventurero.
→ 💰Es caro, muy caro, principalmente porque no hay conexiones desde España. Necesitarás al menos dos escalas para llegar a esta isla, porque sólo existe una aerolínea que entra en el país, Nauru Airlines, y lo hace únicamente desde Brisbane (Australia), Isla de Navidad y Tarawa (Kiribati), Majuro (Islas Marshall), Nadi (Islas Fiyi) y desde Koror y Pohnpei, en Micronesia. Es por eso que es uno de los países menos visitados del mundo. A través de Brisbane, el vuelo puede rondar los 1.000 euros, que se suman a los entre 1.500 y 2.000 euros que puede costar volar a la ciudad australiana. Ya que estás en Brisbane, aprovecharás para visitar algo de Australia, por lo que el viaje puede llegar a superar los 7.000 euros, tirando por lo bajo.
San Cristóbal y Nieves (América)
Con apenas 261 km², es el país más pequeño del continente americano. A pesar de su reducido tamaño, este archipiélago de islas caribeñas ofrece una experiencia de viaje verdaderamente excepcional. Uno de los principales atractivos de San Cristóbal y Nieves es su gente. Los habitantes de estas islas son conocidos por su cálida hospitalidad y amabilidad, lo que hace que los visitantes se sientan bienvenidos y puedan sumergirse en la auténtica cultura local.
Por otro lado, ofrece un entorno natural verdaderamente impresionante. Sí, habrá insectos, pero existen muchas maneras de protegerte frente a las picaduras de mosquitos, entre otros. Las islas están cubiertas de exuberantes selvas tropicales, cascadas y playas de arena blanca rodeadas por un mar de un azul intenso. Es un destino ideal para disfrutar de actividades al aire libre como senderismo, snorkel y buceo.
Fue colonizado por británicos y franceses, dejando un legado arquitectónico y gastronómico que se puede apreciar en sus pueblos y ciudades. Los visitantes pueden explorar fortalezas históricas, museos y participar en festivales y eventos culturales.
→ 💰 Para llegar a San Cristóbal y Nieves desde España hay que hacer necesariamente alguna escala. Los vuelos desde ciudades como Madrid o Barcelona pueden oscilar entre los 800 y los 1.600 euros.
Maldivas (Asia)
Maldivas es conocida por sus playas de arena blanca y aguas turquesas, perfectas para el buceo y el snorkel. Este archipiélago es un paraíso para quienes buscan tanto aventura como relajación. La hospitalidad maldiva es conocida por su calidez y amabilidad. Los visitantes son recibidos con sonrisas y un servicio excepcional que hacen que se sientan como en casa. La cultura local, influenciada por siglos de islam, que practica la mayor parte de la población, se refleja en la amabilidad y generosidad de su gente.
Visitar islas locales, mercados y mezquitas permite experimentar la vida cotidiana de los maldivos y aprender más sobre su herencia cultural. Los atolones de coral son hogar de una increíble biodiversidad marina, donde se puede nadar con manta rayas y tiburones ballena. Además, los resorts de lujo en islas privadas ofrecen una experiencia de exclusividad y tranquilidad.
Sin embargo, la turistificación de Maldivas ya ha mostrado su peor cara: los residuos de Maldivas acaban en Thilafusi, una isla vertedero repleta de plásticos que se ha convertido en un grave problema de salud. Muchos 'influencers' han visitado este archipiélago durante los últimos años, poniendo lo que antes era un paraíso casi desconocido en el mapa.
→ 💰 Desde España se pueden encontrar vuelos entre los 500 y los 1.500 euros, que se suman a los gastos de alojarse y permanecer allí durante varios días. En función del tipo de viaje puede llegar a rondar los 5.000 o 6.000 euros por persona.
Seychelles (África)
Las Seychelles cuentan con algunas de las playas más bellas del mundo. Playas de arena blanca fina y aguas cristalinas de tonos turquesa y verde, rodeadas de palmeras y vegetación tropical. Algunas de las más famosas son Anse Source d'Argent en La Digue y Beau Vallon en Mahé. El 50% del territorio de las Seychelles está protegido como parque nacional. Sus islas albergan una flora y fauna únicas, como las tortugas gigantes de Aldabra o las palmeras coco de mer.
La población de las Seychelles es de origen africano, europeo e indio. Esta mezcla cultural se refleja en su gastronomía, música y artesanía. Es una región, no obstante, muy vulnerable al cambio climático, que podría hacer desaparecer estas islas con el avance del deshielo de los polos.
→ 💰 Es posible volar desde Madrid por unos 600-800 euros, por unos 100 euros más desde Barcelona. Una semana en Seychelles puede ir desde los 2.000 a los 6.000 euros por persona.