De muy bajo a extremo
Qué es el IPIF: así funciona el índice de AEMET para medir el riesgo de incendios forestales
Los detalles El índice incorpora variables no estrictamente meteorológicas, como es el estado de la vegetación, la humedad del suelo o los tipos de superficie. Así, permite identificar con mayor precisión las situaciones de gran peligro.
Resumen IA supervisado
El Índice de Peligro de Incendios Forestales (IPIF), desarrollado por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), identifica con precisión situaciones de riesgo de incendios al integrar variables meteorológicas y factores como el estado de la vegetación y la humedad del suelo. Protección Civil destaca su utilidad para anticipar y prevenir incendios, ofreciendo seis niveles de peligro, desde muy bajo hasta extremo. La herramienta, presentada en mayo de 2026, mejora la resolución espacial y amplía las categorías de peligro. Esto permite a los servicios de prevención y extinción de incendios contar con información detallada para mejorar la toma de decisiones y respuesta ante incendios.
* Resumen supervisado por periodistas.
El IPIF es el Índice de Peligro de Incendios Forestales puesto en marcha por La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que permite identificar con mayor precisión las situaciones de peligro de incendios forestales, ya que incorpora no solo variables estrictamente meteorológicas, sino también otras que influyen, como el estado de la vegetación, la humedad del suelo o los tipos de superficie.
Se trata, tal y como destaca Protección Civil en una publicación en redes sociales, de una herramienta "clave para anticipar y prevenir incendios forestales", que incluye "seis niveles de peligro --de muy bajo a extremo--, considera el tipo de terreno y la inflamabilidad, el estado de la vegetación, la humedad del suelo y la cobertura de nieve y áreas urbanas".
De esta forma, se establece que el riesgo es muy bajo cuando "la vegetación de la zona está húmeda o es poco inflamable", con suelo con buena humedad y posible presencia de nieve o zona no forestal. Aquí el inicio de incendios es poco probable y, si ocurre, el fuego sería débil y fácil de controlar.
El segundo nivel de riesgo es bajo, en el que las "condiciones todavía favorables" y hay "vegetación alta" que "no está completamente seca". "La ignición posible pero poco frecuente, con incendios de baja intensidad, controlables con rapidez", indica Protección Civil.
A continuación, está el riesgo moderado, donde la vegetación es "más seca" y hay un "aumento de temperaturas o viento". En este nivel, los incendios pueden iniciarse con más facilidad, aunque su propagación, que se dará en condiciones adversas de viento y pendiente, es moderada, por lo que su control será "generalmente viable, pero requiere atención".
De ahí, se pasaría al nivel alto, con "vegetación seca y condiciones meteorológicas favorables a fuegos". En este caso, los incendios se inician fácilmente por múltiples causas y su propagación es rápida, con mayor dificultad de control, especialmente si no se actúa pronto. Aquí hay un "riesgo relevante para el territorio".
Y para que el riesgo sea muy alto, tiene que coincidir que haya una "vegetación muy seca con baja humedad del suelo", así como "condiciones meteorológicas críticas de calor, viento o sequía acumulada", que harán que su control sea "difícil incluso con muchos medios".
Por último, se encuentra el riesgo extremo, en el que confluyen una "vegetación extremadamente seca y unas condiciones meteorológicas severas". Aquí el inicio y la propagación son explosivos y el comportamiento del fuego es errático, lo que da lugar a grandes incendios forestales muy probables.
El pasado mes de mayo, la AEMET, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), presentó esta herramienta, coincidiendo con el inicio de la campaña de incendios forestales de 2026. En ese momento, la agencia destacó que se trataba de una evolución del sistema utilizado hasta el momento.
La vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Sara Aagesen, visitó entonces la sede de la AEMET, donde conoció las principales novedades de este índice, entre las que se encontraban la incorporación de información sobre el estado de la vegetación, obtenida mediante observación satelital, así como sobre la humedad del suelo.
Asimismo, el IPIF integra datos relativos a los "usos del suelo y al tipo de superficie, adaptando sus cálculos a las características específicas de cada entorno, ya que el comportamiento del fuego y la disponibilidad de combustible varían entre áreas urbanas, masas forestales o zonas agrícolas", tal y como subrayó entonces el Ministerio en una nota de prensa.
El índice también mejora la resolución espacial de la información, que pasa de cinco kilómetros a uno, permitiendo representar con mayor detalle las condiciones del territorio. Y otra de las novedades con respecto al anterior índice es la ampliación de las categorías de peligro, que pasan de cinco a seis con la incorporación del nivel "muy bajo".
La definición de estas categorías se realizó tomando como referencia el periodo 2015-2024, que incluye algunos de los años más cálidos registrados en España. De este modo, el nuevo índice permite una identificación más afinada y precisa de las situaciones de peligro muy alto o extremo.
Con esta nueva herramienta, los servicios responsables de la prevención y extinción de incendios forestales tienen información más detallada para apoyar la toma de decisiones y reforzar las capacidades de anticipación y respuesta ante incendios forestales.