ESPAÑA ARDE

Recuperar el paisaje mosaico o hidratar la vegetación cerca de los pueblos: las mejores técnicas para evitar los peores incendios

¿Por qué es importante? Ante la tragedia que se está viviendo en la zona almeriense de Los Gallardos, es necesario analizar los métodos que mejor funcionan contra la virulencia del fuego.

Los últimos datos oficiales confirman un recorte del 26% en inversión forestal en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y las comunidades autónomas en los últimos 13 años. A ello se suma el de un casi 50% que se destina a prevención. Si bien lo dedicado a extinción se ha mantenido, en los pactos PP y Vox se ve cómo ridiculizan el gran origen de todo: los riesgos del cambio climático.

De hecho, la península ibérica es la zona de Europa que más sufre, puesto que dos tercios de la superficie forestal quemada en el continente está en España y Portugal. Por ambas cuestiones queda claro que hay que actuar aún más y fijarnos en ejemplos como el de Australia, pues son de los que mejor están combatiendo incendios como el que asola Almería.

Quemas controladas

No obstante, el problema es siempre el mismo: la vegetación que ha crecido descontrolada, que invade el campo y que es el combustible para los incendios, que es lo que ayuda a expandir. Por eso, hay que acabar con ello para evitar incendios como los australianos, que han optado por quemarlo de forma calculada y estudiada para acabar con la vegetación y evitar el descontrol. Se trata de una versión más científica y controlada de las quemas de siempre.

Recuperar el paisaje de mosaico

Ahora bien, se pueden hacer más cosas en España contra los fuegos. Una de ellas sería recuperar el mosaico. Antes, cuando se vivía en el campo y se cultivaba, encontrábamos un paisaje que actuaba de cortafuegos al mezclar el bosque con los cultivos y las fincas del ganado. De esta manera, las llamas no se extendían por el bosque o la dehesa, porque al llegar a la tierra cultivada se ralentizaban.

Regar para que no llegue a los pueblos

Además, de esta forma, se evitaba que llegaran a pueblos o ciudades, aunque para esto se recomienda otra técnica, que consiste en regar los bosques cercanos a las poblaciones y urbanizaciones. Así la vegetación se mantiene hidratada, evitando que el fuego no crezca al llegar a ellos, pues al estar húmeda actúa de cortafuegos o de desacelerador.

Talar árboles, aunque parezca de malo

Todas unas medidas enfocadas a rebajar la intensidad y reducir la expansión de los incendios. Por eso, es necesario talar árboles, aunque parezca que es de malos. Se trata del llamado raleo selectivo, que consiste en eliminar árboles para evitar que el fuego salte de copa en copa y vaya extendiéndose el fuego.

Una gran inversión para evitar grandes perdidas

En este sentido, los expertos recomiendan actuar sobre un millón de hectáreas de los 27 millones forestales que hay en toda España. De hecho, concretan que se debe talar en zonas muy concretas de vientos o barrancos, que son en las que el fuego puede crecer o desmandarse. Acción que conllevarían una inversión de 3.000 millones de euros, pero que evitaría muchos miles de millones más en pérdidas, pero también en vidas.

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