Accidente ferroviario
Rescatar a los rescatistas: en momentos de shock o tragedias como la de Urda ellos también tienen que pasar su propio duelo
Los detalles Los profesionales señalan que al principio no hay tiempo para el dolor, que brota cuando el trabajo ha concluido. Con el paso de los días o las horas algunos pueden necesitar ayuda porque se han quedado tocados. Ellos también tienen que pasar su propio duelo.
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Los rescatistas y voluntarios enfrentan situaciones de emergencia con calma aparente, pero el impacto emocional puede manifestarse con el tiempo. En el accidente ferroviario de Urda, Salvador experimentó el silencio abrumador de un vagón siniestrado hasta que encontró a una chica atrapada, cuya vida logró salvar. Este acto también le brindó alivio emocional. Según profesionales, el dolor emerge después de finalizar el trabajo, cuando se revisan las acciones realizadas. Esther López, psicóloga de SAMUR-Protección Civil, destaca la importancia de expresar emociones para evitar consecuencias negativas. El duelo, un proceso individual, es un camino que los expertos también deben recorrer.
* Resumen supervisado por periodistas.
Para los rescatistas y voluntarios también es difícil gestionar momentos de emergencia y de shock. En tragedias como la del accidente ferroviario de Urda, sorprende porque hay muchos que parecen actuar con mucha calma pero, con el paso de los días o las horas, algunos pueden necesitar ayuda porque se han quedado tocados. Ellos también tienen que pasar su propio duelo.
Cuando Salvador llegó a uno de los vagones siniestrados su mente se enfrentó sin apenas transición a lo que más tememos. "Hasta que entras no te das cuenta de la enorme magnitud. En ese vagón había silencio", cuenta el guardia civil a laSexta.
No había nadie a quien socorrer hasta que oyó una voz, una chica atrapada a la que sacaron tras una hora de esfuerzo. La salvó y ella le salvó. "Después de saber que estaba viva, estoy bien. Necesitaba salvar a alguien", confiesa.
Porque los profesionales nos cuentan que al principio no hay tiempo para el dolor, que brota cuando el trabajo ha concluido. Álvaro Thomas Balaguer, médico del Hospital de Toledo, cuenta que es entonces cuando "empiezas a repasar una y otra vez lo que has hecho, si lo podrías haber hecho mejor, si hay algún fallo".
Es justo en ese momento, cuando en el argot psicológico hay que ventilar emocionalmente: liberar sentimientos, expresar, verbalizar. "Es bueno que las emociones salgan hacia fuera y no dejarlas encapsuladas porque al final nos pueden llegar a pasar factura", señala la psicológica de SAMUR-Protección Civil, Esther López.
Justo antes de empezar a elaborar un relato del que va a depender mucho la evolución psicológica. En el caso de Urda, además, se da la circunstancia de que algunos profesionales ya estuvieron en Adamuz.
"Algunos estudios dicen que ya a los nueve meses en cuando se sale del proceso de duelo. Ahora hay otro factor que interviene", sostiene Lola Morón, del Observatorio de Salud Mental de Constantes y Vitales. Y por mucho que sean expertos el duelo es un camino que cada vez tienen que recorrer.