SEIS PROCESADOS
Ritos espirituales para enmascarar el abuso sexual de menores: comienza el juicio contra la secta del Tío Toni
El contexto El cabecilla, ya fallecido, se hacía llamar 'El enviado de Dios' y proponía encuentros sexuales a sus adeptos para limpiar las energías o incluso para curar enfermedades.
Resumen IA supervisado
En Castellón ha comenzado el juicio contra la secta del Tío Toni, quien se autoproclamaba 'El enviado de Dios', y que utilizaba su poder para manipular y abusar sexualmente de menores y adultos. Aunque el líder murió hace tres años en prisión, seis acusados serán procesados. Las víctimas han relatado abusos bajo pretextos absurdos, como curar enfermedades o equilibrar energías. La masía La Chaparra era el lugar donde se cometían estas agresiones, y el líder pedía dinero a sus seguidores. La acusación afirma que la secta operó durante casi 30 años y que todos los menores en La Chaparra sufrieron abusos.
* Resumen supervisado por periodistas.
En Castellón ha arrancado el juicio contra la secta del Tío Toni, quien se autodenominaba como 'El enviado de Dios' y que aprovechaba su posición de poder para engañar, manipular y abusar sexualmente de menores y adultos. A pesar de que el cabecilla murió hace tres años en prisión, seis de sus secuaces serán procesados en esta causa.
Tal era el nivel de delirio de este grupo que una de las víctimas, la cual padecía cáncer, llegó a confesar que el Tío Toni le propuso tener sexo e hijos para curarse. "El Tío Toni nos decía que si teníamos hijos con él traeríamos al mundo seres de luz", ha manifestado. Aún más descabellado es lo que ha relatado otra de las chicas, quien ha indicado que los abusos comenzaron cuando tenía 12 años, coincidiendo con su primera menstruación, y que estos encuentros sexuales eran, según el cabecilla, para limpiar sus ovarios y mantener su energía equilibrada.
Claro que, como en todas las sectas, el líder se aprovechaba de su estatus para ejercer su control sobre los adeptos, puesto que las represalias eran aún peores, tal y como ha señalado uno de los exmiembros: "Si rechazabas algo, te hacían la vida imposible".
La masía La Chaparra, ubicada en Castellón, era el lugar donde presuntamente cometían estas agresiones. A propósito, un exmiembro de la comunidad y expareja de una de las acusadas ha afirmado que el difunto Toni pedía dinero a sus seguidores para financiar la finca: "Se ganaba el favor de la gente mediante charlas, técnicas y un discurso espiritual que mezclaba religión, sanación y sexualidad".
Por su parte, la acusación sostiene que Tío Toni no pudo actuar solo en esta comunidad asentada desde hacía casi 30 años. "Casi nos atreveríamos a decir que todos los menores que han estado en La Chaparra, han sido... bueno, han sufrido abusos sexuales", ha expresado en la puerta del juzgado, Jose Manuel Moratalla, abogado de la acusación particular, quien ha remarcado que estos rituales sexuales para limpiar energías y curar enfermedades enmascaraban una secta pederasta.
*Sigue a laSexta en Google. Toda la actualidad y el mejor contenido aquí.