Denunciado por la Plataforma Arteixo Futura
"Rojos, abstenerse": denuncian a un bar franquista en Arteixo (A Coruña) por exhibir banderas preconstitucionales y lemas de la dictadura
Los detalles La Plataforma Arteixo Futura denuncia al bar Casa O Ferrador porque es delito ir contra de la raza, el sexo y la ideología. "Es mi bandera, es mi escudo, la que besé en el ejército", asegura su dueño.
Resumen IA supervisado
El bar Casa O Ferrador en Arteixo, propiedad de José Manuel Castiñeira, es conocido por su decoración con símbolos franquistas, incluyendo fotos de Franco y barajas con su imagen. Castiñeira, un ferviente admirador del dictador, defiende su derecho a exhibir estos símbolos y afirma que Franco es su ídolo. Sin embargo, la Plataforma Arteixo Futura ha denunciado al establecimiento por no admitir a personas con ideologías diferentes, como los "rojos", alegando que esto constituye un delito de discriminación. El bar evoca una dictadura que no respetaba la libertad de expresión ni los derechos de mujeres, homosexuales y disidentes.
* Resumen supervisado por periodistas.
En Arteixo, en A Coruña, hay un bar que exhibe todo tipo de símbolos y mensajes franquistas. Y no solo esto, en la entrada hay un cartel que pide a los "rojos" que se abstengan de entrar. Una asociación de vecinos ha pedido a la Xunta que lo sancione.
A cualquier demócrata un café en el bar Casa O Ferrador se le puede atragantar con la bandera franquista. No a su dueño, defensor acérrimo de Franco. "Es mi bandera, es mi escudo, la que besé en el ejército. Y la vuelvo a besar y la quiero", afirma José Manuel Castiñeira, dueño del el bar Casa O Ferrador.
El bar Casa O Ferrador de Arteixo está lleno de fotos de Franco. "Es mi ídolo. Es el caudillo de España", asegura Castiñeira.
Pero la Plataforma Arteixo Futura acaba de denunciarlo porque el bar no admite "rojos". "Lo hemos denunciado porque es delito ir contra raza, sexo, ideología", explica Rubén Pérez, portavoz de Arteixo Futuro.
Barajas de Franco, vino con su cara... Todo en este bar recuerda una dictadura que no respetaba la libertad de las mujeres, de los que pensaban diferente o de los gays. Aunque su dueño no lo crea: "Franco no mató a ningún gay. Los metió en la cárcel, por revolucionarios".
Una España en la que, durante 40 años, muchos no tenían cabida.