Una unidad clave
Con ruido, humareda y arcos de fuego: así se entrenan los caballos policía para actuar en situaciones de riesgo y violencia
¿Por qué es importante? Los equinos, junto con su jinete, se exponen a retos similares a los que se enfrentan en las previas de, por ejemplo, eventos deportivos. Llegan a lugares de difícil acceso para los vehículos.
Resumen IA supervisado
Los caballos policía son esenciales en eventos de alto riesgo, como partidos de fútbol, donde los vehículos convencionales tienen difícil acceso. Junto a sus jinetes, forman un binomio crucial para prevenir altercados. Estos animales están entrenados para enfrentar situaciones ruidosas y caóticas, asegurando que no se sobresalten cuando se enfrentan a ultras y encapuchados. Un ejemplo es Lebaniego, un caballo que trabaja con Cristina Vesteiro, jefa de la unidad desde hace 10 años. Aunque las tensiones persisten, la ley del deporte ha reducido significativamente los incidentes graves, haciendo el trabajo de estos caballos menos estresante que en el pasado.
* Resumen supervisado por periodistas.
Llegan a sitios donde otros no llegan. Donde los coches y demás vehículos policiales tienen un complicado acceso. Sí, son los caballos policía. Son una unidad clave en eventos de alto riesgo como partidos de fútbol y que forman, junto con el agente que les acompaña, un binomio clave para evitar altercados mayores en eventos de alto riesgo.
Porque es su labor. Porque están entrenados para ello. Porque les ponen en situaciones con ruido, con mucho ruido. Con humo. Con arcos de fuego. Todo sea para que cuando llegue el momento no se sobresalten. Para que cuando se enfrenten a los ultras, a los encapuchados que tanto preocupan en el deporte, sepan qué hacer.
Es el caso de Lebaniego, un caballo policía que forma una pareja perfecta con Cristina Vesteiro. Con quien lleva 10 años siendo la jefa de la unidad. "No conozco un caballo que haya dado una coz a nadie", dice.
Impone verlos sobre el terreno. Impone cuando llegan los radicales. Cuando llegan unos 'seguidores' a los que pastorean camino al estadio. Y sí, hay momentos tensos. Momentos con cargas policiales en partidos de alto riesgo que pueden acabar en lanzamiento de bengalas.
Es lo que sucedió hace unas semanas, cuando uno de estos objetos impactó en un agente que iba a caballo en la previa de un partido en Madrid. Pero ahí están. Siempre. Acercando incluso su aliento a los radicales en sus llegadas a los campos.
Pero ya no es lo que era antes. Porque lejos quedan esos momentos con heridos graves. Porque la ley del deporte supuso un antes y un después, y ahora el trabajo de estos caballos policía es menos estresante que antaño.
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