Colas para la misa
Santiago, saturada: los peregrinos del Camino piden que vuelva a ser "espiritual, y no solo fiesta" de turistas
Los detalles A la gran cantidad de caminantes que satura las rutas se le suma que la actitud de algunos no es quizás la propia de un peregrino. Y al llegar a Santiago, hay largas colas para entrar a la misa.
Resumen IA supervisado
Anthony, tras un mes recorriendo el Camino de Santiago desde Francia, observa cómo se desvirtúa al acercarse a Galicia. Inicialmente encontró peregrinos, pero ahora predominan los turistas. Critica que algunos no muestran la actitud espiritual esperada, convirtiendo la experiencia en una fiesta. Al llegar a Santiago, enfrenta largas colas para la misa del peregrino; sugiere filas separadas para turistas y peregrinos, quienes tras madrugar podrían no entrar. Los peregrinos piden prioridad y que la ciudad recupere su esencia espiritual, ya que la saturación turística afecta incluso a los restaurantes, donde es difícil conseguir mesa sin reserva.
* Resumen supervisado por periodistas.
Anthony lleva un mes haciendo el Camino de Santiago desde Francia y nota cómo se va desvirtuando a medida que se acerca Galicia. "En la primera parte del Camino encontré muchos peregrinos, pero en esta parte he encontrado muchos turistas", expresa.
Y es que a la gran cantidad de caminantes que satura las rutas se le suma que la actitud de algunos no es quizás la propia de un peregrino. "Yo creo que seas creyente o no, el Camino tiene que ser espiritual y no fiesta, fiesta, fiesta y fiesta", manifiesta un hombre.
Una vez en Santiago, al peregrino le espera todavía otro reto, ya que hay cola de más de una hora para poder entrar a la misa del peregrino, ya que a los más de 1.500 que llegan caminando a Santiago hay que sumarles los turistas que lo hacen por otros medios. "Llevamos media hora esperando. Creemos que debería haber dos filas, una para los turistas y otra para los peregrinos, porque salimos a las 5:00 horas para llegar a la misa de las 12:00 y yo creo que no vamos a poder entrar", critica una mujer.
Lo que ellos piden es "darle prioridad a los peregrinos" que llevan "días caminando" y que llegan a una ciudad que está saturada y en la que "si quieres comer en un restaurante, más vale que tengas reserva". Solo piden que el camino y la ciudad vuelvan a ser lo que eran, algo único y espiritual.