Accidente ferroviario
Un superviviente del accidente ferroviario cuenta el horror que sintió al salir del vagón: "Vi el infierno: a un hombre mutilado; los cuerpos como muñecos de trapo"
Los detalles Relaño sostiene que "se sabía que iba a ocurrir". "Era algo esperado, tristemente. Era algo que iba a suceder tarde o temprano y fue lo primero que sentí nada más salir del vagón", añade.
Resumen IA supervisado
Ignacio Relaño, pasajero de uno de los trenes accidentados el miércoles, viajaba en el AVE hacia Córdoba por motivos laborales. A pesar de sufrir heridas leves en comparación con otros, relata el caos vivido durante el choque, cuando estaba trabajando en su portátil. Describe el miedo y la urgencia por salir del vagón, que por fortuna fue de los menos afectados. Al lograr salir, fue testigo de la devastación y las víctimas. Conmovido por la tragedia, expresa que el accidente era previsible debido a incidentes previos y problemas conocidos en el sistema ferroviario, y lamenta la inevitabilidad de la tragedia.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ignacio Relaño iba en uno de los trenes que sufrió el accidente ferroviario de este miércoles que ha dejado alrededor de 70 víctimas. Cogió el AVE en el coche tres para viajar a Córdoba en un viaje de índole laboral.
Con heridas en la cara y un poco dolorido, Relaño sostiene en el especial de El Objetivo que su caso ha sido leve "en comparación con lo que se ha visto". "Puedo decir que he tenido mucha suerte", dice.
Según cuenta, en el momento del choque entre los dos trenes, él estaba trabajando en su ordenador portátil y estaba a punto de enviar un correo cuando se produjo "un frenazo grandísimo".
"Me ha golpeado en la cara y ha habido un estruendo muy grande. Se ha comenzado a tambalear todo. Hemos oído gritos y un gran ruido. Desperfectos cayendo, olor a hierro, un sonido muy amenazante de que algo muy grande venía, algo tremendo, muy pesado, que venía hacia nosotros. Entonces yo me he agarrado, he tenido esa conciencia de aferrarme al asiento y como empujar hacia adelante", cuenta el superviviente.
"Aquello se detuvo. No puedes controlar esa situación y va a ser lo que Dios quiera. Yo he deseado que aquello parase, que no fuese a más, que me mantuviera bien. Y así ha sido. Ha sido de los vagones, por fortuna, menos afectados por lo que yo ya he ido viendo a lo largo del día", relata.
Según señala, la mayoría del pasaje de ese coche estaban bien y la mayoría de pasajeros de ese vagón pudieron salir por su propio pie. "Queríamos salir cuanto antes. Esa era la sensación, teníamos miedo de un posible fuego o lo que fuese. Queríamos salir. Rompimos una ventana, pero no era muy practicable esa solución. Y como vimos que más o menos se despejó el pasillo, salimos por la puerta, pero atravesando desperfectos. Al salir al exterior por el terraplén es muy difícil bajar a lo que es ya el terreno más bajo. Pasó un tiempo hasta que pude bajar con mucho cuidado", asegura.
Una vez estuvo en el exterior, apunta, es "cuando me di cuenta de la magnitud de la cosa y sobre todo cuando me aproximé a la zona delantera donde ya vi a mi lado dantesco y vi el infierno en los fallecidos: a un hombre mutilado, sin brazo. Gente atrapada en agonía. Un hombre tratando de consolar a su pareja. Estaba atrapado en hierros. Los cuerpos como muñecos de trapo..."
"Era algo esperado"
"Sentí un sentimiento hondo de pena porque es que parecía gente normal que va a coger el tren con normalidad y nunca esperando esto. También piensas que podrías haber sido tú el de el que tienes ahí enfrente y eso impacta mucho", señala.
Así, Relaño sostiene que "se sabía que iba a ocurrir". "Yo lo sabía. No sabía que me iba a ocurrir a mí, pero que era evidente que iba a haber otro accidente. Yo llevaba mucho tiempo con esta sensación, tras todas las incidencias de años previos que llevo arrastrando de Adif y demás, y sobre todo, con todo lo que salió a la luz. Era evidente, era de pura lógica que iba a producir algo. Yo no contaba con que me fuera a tocar, pero esa ha sido otra de las sensaciones del día. Era algo esperado, tristemente. Era algo que iba a suceder tarde o temprano y fue lo primero que sentí nada más salir del vagón", añade.