caso plus ultra

Alan Barroso: "Con Zapatero hay que ser muy duros porque puso el listón moral muy alto, pero luego tendrán que venir todos los demás"

El politólogo defiende que la reacción inicial del PSOE y de parte de la izquierda ante el caso de Zapatero fue "natural" por el contexto político de los últimos años, aunque reclama investigar también al resto de expresidentes.

El politólogo Alan Barroso ha analizado la reacción de una parte de la izquierda tras conocerse las informaciones que afectan a José Luis Rodríguez Zapatero: "Creo que es fácil comprender la situación de shock y la reacción natural que tuvieron el Partido Socialista y una gran parte de la izquierda de este país el primer día en que estalló este asunto", ha señalado. "Venimos de años muy complicados: los años de Manos Limpias, del juez Peinado y de un desgaste constante. Además, escuchábamos nuevamente a José María Aznar entonando ese ridículo 'quién puede hacer que haga'. Por eso, cuando aparece el gran referente de la izquierda, José Luis Rodríguez Zapatero, salpicado hasta las cejas en otro caso por el que está imputado, la reacción inmediata de muchos fue pensar que todo formaba parte de la misma dinámica: Manos Limpias, Peinado… porque es a lo que hemos estado acostumbrados".

No obstante, Barroso ha matizado que una vez analizados los hechos con mayor profundidad, esa interpretación inicial pierde fuerza: "Cuando uno pone la lupa y conoce más datos, se da cuenta de que no tiene nada que ver con eso. Y ahí es donde hay que separar esa primera reacción —que, insisto, es completamente natural— de todo lo que viene después".

Asimismo, ha subrayado lo que considera una doble vara de medir en el tratamiento político y mediático de determinados casos: "Resulta muy llamativo —y es lógico que ocurra— que buena parte de la izquierda de este país se esté preguntando por qué, mientras se juzga el caso Kitchen o aparecen audios en los que se especulaba con que Mariano Rajoy recibía 10.000 euros mensuales procedentes de una caja B, o mientras salen a la luz mil asuntos paralelos relacionados con labores de lobby e influencias aprovechando el poder que otorga haber sido presidente del Gobierno —algo que hicieron tanto José María Aznar como Felipe González—, nada de eso haya generado la misma reacción ni se haya considerado igual de grave. Y, sin embargo, con Zapatero sí parece producirse una indignación especialmente sangrante".

Para concluir, Barroso ha defendido la necesidad de abrir un debate sobre el comportamiento de los expresidentes del Gobierno una vez abandonan el poder: "Creo que esta situación puede servir para reflexionar sobre cómo deben actuar los expresidentes. Y pienso que hay que ser todo lo duros que haga falta con José Luis Rodríguez Zapatero, precisamente porque él mismo había situado el listón moral muy alto. Pero, si nos atrevemos con Zapatero, después tendrán que venir todos los demás. Hasta que no quede absolutamente nadie sin rendir cuentas por haber utilizado la influencia adquirida desde el Gobierno en beneficio de sus negocios personales. Porque en este país hay otros expresidentes multimillonarios, y desde luego no es gracias al salario que cobraron durante sus años en el poder".

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