Análisis internacional
Amirah Fernández: "Netanyahu lleva décadas soñando con este momento de arrastrar a EEUU a una guerra con Irán"
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), analiza en este vídeo la guerra de Irán, que mañana, 14 de marzo, cumple ya dos semanas.
Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC), analiza los posibles objetivos que pueden tener tanto Israel como EEUU en esta guerra con Irán, que mañana, sábado 14 de marzo, cumple ya dos semanas.
Por un lado, "hemos visto que el presidente Donald Trump ha dado distintas justificaciones para llevar a su país a una nueva guerra en Oriente Medio. Trump ha ido cambiando de objetivo de un momento a otro: que si el cambio de régimen en Irán, que si acabar con su programa nuclear, con su programa de misiles, liberar a los iraníes, permitir que las mujeres en Irán tenga plenos derechos, etc", explica el experto.
Sin embargo, "no parece que nada de eso sea creíble, al menos no como lo plantea Donald Trump", añade Amirah Fernández, señalando que el presidente de EEUU tiene un "objetivo personal muy concreto" que es el que aplica a enemigos y también a aliados: el sometimiento: "Que se sometan a él, a su voluntad", afirma el experto. Algo que le salió muy bien en Venezuela e intentó replicar en Irán.
Por otro lado, está Netanyahu, "que es quien ha empezado esta guerra, según dijo el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y que EEUU le siguió", explica. "Netanyahu lleva décadas, por lo menos tres, soñando con este momento de arrastrar a EEEUU a una guerra contra Irán para, según dice, cambiar el régimen. Pero en realidad lo que busca es una fórmula que ya ha intentado con éxito en otros países del entorno, que es el colapso del Estado iraní, no solo del régimen".
Esto es, aclara, "que se convierta en un Estado fallido, que se maten entre ellos y de esa forma poder presentarse ante los israelíes como alguien que ha eliminado una amenaza para Israel". Aunque eso, concluye Amirah Fernández, "suponga un caos en la región, un coste para la economía internacional y muchos efectos secundarios nocivos. Pero al final deja que el resto del mundo sea quien se ocupe de ese desastre".
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