entrevista en al rojo vivo

Graziella Almendral da detalles sobre la primera vacuna contra el melanoma: "Es una vacuna terapéutica"

La experta explica que la vacuna utiliza las características genéticas de cada tumor para activar el sistema inmunitario y reducir el riesgo de recaída o metástasis tras la cirugía, aunque aún quedan pasos antes de su aprobación.

En Al Rojo Vivo interviene Graziella Almendral, directora de Indagando TV, para analizar el anuncio de las farmacéuticas Moderna y MSD (Merck en Estados Unidos), que han comunicado resultados positivos en varios de los hitos de su ensayo de una vacuna personalizada contra el melanoma, todavía en desarrollo.

Para Almendral, el avance supone "un hito" en el tratamiento contra el cáncer, aunque considera necesario mantener la cautela hasta que se conozcan todos los datos científicos. "Totalmente. Yo hablaría de un hito, con todos los peros que podamos poner a ese hito", señala.

La experta recuerda que todavía quedan pasos importantes antes de que el tratamiento pueda llegar a los pacientes. "Nos falta que esta información se presente a la comunidad científica. Nos falta que se apruebe. Nos faltan muchas cosas, pero el hito está conseguido", explica.

Almendral destaca especialmente el cambio de paradigma que supone desarrollar una vacuna diseñada a partir de las características genéticas del propio tumor. "Se ha abierto una puerta que llevamos décadas empujando para que se abra", afirma.

La directora de Indagando Televisión explica que no existen dos tumores exactamente iguales, ya que cada uno presenta unas características genéticas propias. En este caso, esas características permiten identificar las particularidades del tumor de cada paciente y desarrollar una vacuna específica para estimular al sistema inmunitario contra esas células cancerosas.

"Este es mi tumor, estas son las características, desarrollo una vacuna y esa vacuna va a luchar contra mi propio tumor", resume Almendral.

El ensayo se ha realizado en más de 1.100 pacientes con un tipo de tumor especialmente agresivo, el melanoma. En estos casos, el tumor ya había sido extirpado y la información obtenida de sus características genéticas se utilizó para diseñar una vacuna individualizada.

Una vacuna terapéutica, no preventiva

Almendral insiste en una cuestión fundamental para entender el alcance del avance. "Es una vacuna terapéutica", explica. Es decir, no se trata de una vacuna preventiva destinada a evitar que una persona desarrolle melanoma, sino de un tratamiento dirigido a pacientes que ya han sufrido un tumor.

Según explica, el objetivo es reducir el riesgo de que el melanoma vuelva a aparecer después de la cirugía o de que se produzca una metástasis. "Estamos hablando de que se queden libres de cáncer una vez que han pasado todos los tratamientos", señala.

El tratamiento combina dos estrategias. Por un lado, la vacuna personalizada utiliza las características genéticas del tumor para indicar al sistema inmunitario cuáles son las dianas contra las que debe actuar. "Este es el tumor, este es el retrato robot molecular de mi tumor y estas son las dianas donde debes actuar", explica Almendral.

Pero el cáncer puede desarrollar mecanismos para escapar de la respuesta inmunitaria. "El cáncer es muy listo, muchas veces manipula el sistema inmunitario, se esconde, lo bloquea", apunta.

Por eso, la vacuna se combina con otro tratamiento que ayuda a activar el sistema inmunitario y a eliminar los frenos que impiden que ataque al tumor. Según Almendral, la combinación de ambas estrategias es la que ha permitido obtener los resultados anunciados y reducir la posibilidad de que el melanoma vuelva a aparecer o desarrolle metástasis.

¿Cuándo podría llegar a los pacientes?

La gran incógnita ahora son los plazos. Si se cumplen todas las etapas previstas y el tratamiento obtiene las correspondientes autorizaciones, podría comenzar a utilizarse aproximadamente dentro de un año, aunque Almendral subraya que todavía quedan pasos importantes por completar.

"Se tiene que aprobar el tratamiento y ya estaríamos en posibilidades de que se empiece a aplicar", explica.

A partir de ahí surgirán otros interrogantes relacionados con el acceso al tratamiento. Entre ellos, su precio, la capacidad del sistema sanitario para financiarlo y la adaptación tecnológica que necesitarán los hospitales para poder desarrollar vacunas individualizadas para cada paciente.

"Hay muchos peros, nadie duda de los peros, pero no podemos a día de hoy evitar que esos peros apaguen lo que es el reto científico", defiende Almendral.

La experta recuerda además que las vacunas de ARN mensajero, conocidas especialmente durante la pandemia de COVID-19, ya llevaban años siendo investigadas como una posible herramienta contra el cáncer.

Por eso, considera que el principal reto científico se ha alcanzado, aunque ahora comienza otro desafío igual de importante: consolidar los resultados y conseguir que este tipo de tratamientos personalizados puedan ser accesibles para todos los pacientes que los necesiten.