análisis internacional

Núñez Villaverde, sobre Rusia: "Si no puede con un país como Ucrania, ¿cómo va a atreverse a entrar militarmente contra la OTAN?"

El experto analiza la estrategia de Rusia y advierte de que su objetivo no sería necesariamente una guerra frontal con la OTAN, sino debilitar el apoyo occidental a Ucrania y forzar a Kyiv a negociar.

Rusia representa ya una amenaza para la seguridad del continente europeo y la guerra híbrida contra los países occidentales es una realidad que podría intensificarse, según advierte el experto en relaciones internacionales Jesús Núñez, quien, al mismo tiempo, considera poco probable que Moscú esté actualmente en condiciones de lanzar una invasión convencional a gran escala contra la OTAN.

El análisis llega después de las informaciones publicadas por 'The Guardian' sobre los planes de Rusia para un eventual ataque contra la Alianza Atlántica y la posibilidad de que Moscú contemple incluso incursiones terrestres en alguno de los países miembros.

Para Núñez, que Rusia constituye una amenaza para la seguridad europea "es una evidencia" que se viene constatando desde hace años. Recuerda que Ucrania tiene parte de su territorio ocupado desde 2014 y que, tras la invasión a gran escala iniciada en 2022, el propio Vladimir Putin ha situado a Rusia en una confrontación cada vez más abierta con Occidente.

A su juicio, la situación debe analizarse además desde la perspectiva de la denominada guerra híbrida. "Ya estamos en una guerra híbrida", sostiene el experto, que apunta a diferentes episodios registrados en los últimos años: incursiones o sobrevuelos en espacios aéreos, movimientos de buques de guerra rusos en aguas próximas a países de la OTAN y de la Unión Europea, así como incidentes relacionados con drones y misiles que terminan entrando en territorios distintos de sus objetivos iniciales.

En este contexto, Núñez considera que la posibilidad de que Rusia recurra a una acción militar limitada no puede descartarse completamente, aunque establece una diferencia clara entre una incursión puntual y una invasión a gran escala. "Si no puede con un país como Ucrania, que era un país debilitado, ¿cómo va a atreverse Rusia militarmente a entrar contra la OTAN?", plantea.

Las advertencias lanzadas en países como Polonia y Lituania sobre la necesidad de preparar a la población para posibles evacuaciones deben interpretarse, según el experto, dentro de una lógica que no es completamente nueva. "Los que tenemos una cierta edad recordamos que eso era habitual en la Guerra Fría", explica.

"En la Guerra Fría había planes de contingencia que planteaban que en un momento determinado podía romperse el equilibrio del terror y entrar en una guerra global, por lo menos en el continente europeo. Por lo tanto, sería una repetición de la jugada", señala.

Para entender qué puede estar buscando Moscú, Núñez vuelve a situar a Ucrania en el centro de la estrategia rusa. "La idea ahora mismo vuelve a ser Ucrania. Está claro para Rusia que Ucrania tiene que ser un objetivo del que no salga con las manos vacías", afirma.

En este contexto, considera que una de las prioridades de Moscú es debilitar el apoyo occidental a Kyiv. "En la medida en la que los países de la Unión Europea en su conjunto y los aliados de la OTAN están apoyando a Ucrania, lo que buscamos con este tipo de acciones es forzar que esa alianza, ese respaldo económico y ese respaldo militar termine", explica.

Según Núñez, Rusia considera que, si consigue romper ese respaldo, "la balanza se inclina definitivamente a favor de Moscú" y podría consolidar los territorios que actualmente controla. "Si no toda Ucrania, al menos toda la parte que ya de momento controla, en torno a un 20% del territorio ucraniano, queda en manos de Moscú", apunta.

Por ello, el experto considera que la estrategia rusa no tiene por qué consistir necesariamente en una guerra frontal contra la OTAN y la Unión Europea. "No es tanto en lo que podemos pensar, es una guerra frontal contra la OTAN y contra la Unión Europea, sino en el intento de evitar que las capitales occidentales sigan apoyando a Kyiv", sostiene.

Ese objetivo podría explicar también el recurso a la presión híbrida y la posibilidad de acciones militares limitadas. "Eso incluye no solamente lo que estamos llamando guerra híbrida, sino también hay que pensar en eso, algún tipo de incursión terrestre", advierte.

Núñez señala como posibles escenarios zonas especialmente sensibles del flanco oriental de la OTAN, como Narva, en Estonia, "una zona muy próxima a la Federación Rusa", o el corredor de Suwalki, en la zona fronteriza entre Polonia y Lituania, que conecta el territorio aliado con el entorno de Kaliningrado y Bielorrusia.

"Puede haber acciones de ese tipo", afirma, aunque insiste en que el objetivo podría ser fundamentalmente poner a prueba la respuesta occidental y generar una situación que permita a Moscú modificar el equilibrio político y militar.

El experto introduce además otro elemento relacionado con la situación interna de Rusia y con la necesidad del Kremlin de mantener el apoyo de su población a la guerra. "Ahora mismo, tras la farsa electoral en Rusia, lo que está buscando Putin es poner en marcha una movilización general porque las cosas no le están yendo bien en Ucrania", sostiene.

Núñez considera que el elevado coste humano de la guerra puede incrementar esa necesidad de movilización. "Cada día mueren o son heridos, por tanto, fuera de combate, mil soldados rusos ahora mismo en la zona de guerra", afirma, antes de describir la intensidad de los combates: "En 30 minutos cualquier individuo que entra allí es baja, baja, es herido o muerto".

En su opinión, Putin necesitaría entonces encontrar un argumento que permita justificar ante la sociedad rusa una nueva movilización. "¿Y cuál es? Es provocar algo que lleve a una reacción occidental y, de ese modo, poder decir a su población: 'Nos están atacando, tenemos que movilizar generalmente todo el país', con más de la economía de guerra que ya tenemos, para hacer frente a la agresión que estamos recibiendo desde Occidente", explica.

Por ello, Núñez considera que la amenaza no debe ser ignorada, aunque diferencia claramente entre una intensificación de la guerra híbrida y una invasión convencional a gran escala. "Por lo tanto, hay que tomárselo en serio. La guerra híbrida. Ya estamos en guerra híbrida, esas acciones ya se han producido y se van a seguir intensificando", afirma.

Al mismo tiempo, insiste en que este escenario no significa que Rusia esté actualmente en condiciones de lanzar una ofensiva general contra la Alianza Atlántica. "Eso no excluye, no descarta que pueda haber alguna incursión puntual terrestre", señala.

"Insisto, entendiendo que Rusia no está en condiciones de lanzar una invasión contra la OTAN y contra la Unión Europea", concluye.

*Añade laSexta como tu medio de referencia en Google y no te pierdas toda la actualidad y el mejor contenido