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Robert Concepción relata de primera mano cómo fueron los terribles terremotos en Venezuela: "Esperé a que se cayera el edificio"

El director de la Cámara de Comercio de España en Venezuela relata el miedo vivido durante los terremotos, la angustia por los desaparecidos y cómo, apenas 24 horas después, ha cambiado el miedo por la ayuda a las víctimas.

Las primeras 24 horas después de los terremotos en Venezuela han sido una mezcla de conmoción, incertidumbre y solidaridad para Robert Concepción, director de la Cámara de Comercio de España en Venezuela. "Todavía estamos intentando asimilar lo que ocurrió", reconoce en Al Rojo Vivo.

Explica que la verdadera dimensión de la tragedia no fue evidente de inmediato, sino que se hizo patente conforme pasaban las horas. "Igual que quienes lo veían desde fuera, nosotros, que estamos aquí, fuimos entendiendo poco a poco la magnitud de la catástrofe". Aun así, asegura que desde el primer momento se han volcado en ayudar. "Estamos consternados, pero también agradecidos por seguir aquí, mientras pensamos en quienes perdieron sus hogares, siguen buscando a sus familiares o, lamentablemente, ya saben que los han perdido".

Concepción se encontraba en su apartamento, en la zona de Prados del Este de Caracas, cuando comenzó el temblor. Vive en el último piso de un edificio de 25 plantas y, en un primer momento, creyó que el movimiento era provocado por el fuerte viento habitual de la ciudad. "Cuando me di cuenta de que aquello no era brisa, el edificio ya llevaba mucho tiempo balanceándose". Más tarde supo que se habían producido dos sismos consecutivos y que el segundo fue especialmente violento. "Esperé a que se cayera el edificio". Solo en casa, abrazó a sus dos perros y se tumbó boca abajo en el suelo. "Simplemente esperé. No sé cómo describir esa sensación".

Cuando logró levantar la vista, el terremoto aún no había terminado. Desde su vivienda contempló cómo enormes nubes de polvo se levantaban en distintos puntos del valle de Caracas. "Primero pensé que se había derrumbado algo en Los Palos Grandes, pero luego vi otra nube y otra más. Ahí entendí que había pasado algo mucho más grave". Poco después se interrumpieron las comunicaciones. La telefonía móvil dejó de funcionar y, aunque todavía disponía de conexión wifi, no conseguía contactar ni con su novia ni con su familia. "La incertidumbre fue terrible". A esa angustia se sumó otra reflexión inevitable: si se producía una réplica, no tendría tiempo de bajar los 25 pisos del edificio. "Hice el cálculo y entendí que no me daría tiempo. Decidí quedarme en casa".

Las horas posteriores estuvieron marcadas por la falta de noticias de familiares y amigos. Los problemas de conectividad continúan afectando especialmente a La Guaira. Concepción cuenta que la hermana de su mejor amiga y toda su familia permanecieron desaparecidas durante más de catorce horas, hasta que finalmente pudieron confirmar que estaban vivas y habían llegado a Caracas. Sin embargo, habían vuelto a perder su vivienda. "Ya lo habían perdido todo en el deslave de 1999 y ahora, aunque el edificio no se cayó, quedó inhabitable". En la misma zona, añade, se desplomaron varios edificios y todavía hay personas cuyo paradero se desconoce. "Entras en Instagram y ves a tus propios amigos publicando mensajes como 'Mamá, no te encuentro', 'Papá, ¿dónde estás?', 'Hermana, responde'. Es realmente desolador".

Lejos de quedarse inmóvil, Concepción ha dedicado estas primeras horas a organizar la ayuda. Explica que comenzó a recibir llamadas de personas que querían colaborar y que ha coordinado esos esfuerzos con Dividendo Voluntario, organización que trabaja junto a Cáritas. Además, desde la Cámara de Comercio de España en Venezuela han puesto en marcha una campaña de recogida de fondos y donaciones para asistir tanto a sus afiliados como al resto de afectados. Su siguiente destino es La Guaira. "En cuanto termine esta entrevista voy a bajar con una amiga que perdió su casa. Tengo una camioneta pickup y vamos a cargar todo lo que podamos para llevar ayuda". Antes de partir, admite que intenta prepararse para lo que está a punto de encontrar. "Sé que voy a ver escenas muy duras, pero ahora mismo lo único que importa es ayudar".

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