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Saldaña: "Europa tiene un grave problema de solidaridad en la gestión migratoria"

El analista advierte de la presión migratoria que afrontan Ceuta y Melilla y señala la instrumentalización de la migración y la política española hacia Marruecos como claves del problema.

El analista y codirector de 'El Orden Mundial' ha analizado en Al Rojo Vivo la crisis migratoria de Ceuta, que cumple 21 días desde la llegada masiva de migrantes que desbordó los recursos de la ciudad autónoma. A su juicio, el problema trasciende a España y pone de manifiesto la falta de solidaridad dentro de la Unión Europea.

"A nivel europeo tenemos un gran problema con la solidaridad en cuanto a la gestión migratoria. No es el melón que tenemos los países de la cuenca mediterránea. Por eso, más que pelearnos entre nosotros, deberíamos hacer un poco de piña, porque somos los que nos vamos a comer la presión migratoria que, por una cuestión lógica, evolutiva y demográfica, vamos a tener".

El analista ha destacado además que Ceuta y Melilla conocen especialmente bien la presión migratoria y la instrumentalización de los flujos por parte de terceros países. "La gente de Ceuta es consciente de la vecindad que tiene y también la gente de Melilla es consciente de la asfixia que ha estado sufriendo durante años por el cierre de fronteras", ha señalado.

En este sentido, ha advertido de que la migración puede convertirse en una herramienta de presión política. "Son conscientes de la instrumentalización que se hace de la migración", ha afirmado, aunque ha diferenciado esta cuestión de la situación de las propias personas migrantes.

"Tenemos, por un lado, a personas migrantes que no tienen nada que ver con esas dinámicas y que simplemente, por su necesidad, acaban siendo instrumentalizadas por un país que tampoco está cumpliendo con su deber, porque hemos externalizado las fronteras".

El analista considera que esta situación también está relacionada con la política exterior española hacia Marruecos y con el cambio de posición respecto al Sáhara Occidental. "Esto es el resultado de una política exterior con Marruecos permisiva. Todavía no se han dado explicaciones claras de por qué se cambió la posición de España con respecto al Sáhara, que era una de las reclamaciones históricas de Rabat".

A su juicio, ese giro puede haber transmitido a Marruecos un mensaje de debilidad: "Si tú haces eso, automáticamente lo que estás lanzando es un mensaje de 'por más, porque se puede conseguir'".

Por ello, plantea diferenciar dos debates. Por un lado, la gestión de la migración y la respuesta ante la llegada de personas a las fronteras españolas; por otro, una cuestión más profunda: cómo debe prepararse España y Europa para evitar que situaciones similares puedan repetirse en el futuro.

"El debate de la migración, por supuesto, hay que abordarlo. Y luego hay un debate más profundo: cómo vamos a afrontar potenciales situaciones similares en el futuro".

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