Anatomía de...

"Iba a fichar a un jugador importante y me he enterado de que es maricón": las barbaridades de Jesús Gil en la televisión de los 90

Jesús Gil convirtió la televisión de los 90 en su gran altavoz político y empresarial. El reportaje de Anatomía de... analiza cómo sus polémicas apariciones mediáticas reforzaron su poder en Marbella y normalizaron discursos hoy impensables.

La figura de Jesús Gil marcó una época en la televisión de España de los años 90, donde sus intervenciones desmedidas y sus declaraciones incendiarias no solo le daban audiencia a cualquier programa, sino que además reforzaban su influencia política y empresarial. El reportaje de Anatomía de... revisa ahora cómo el exalcalde de Marbella utilizó los medios como altavoz personal mientras consolidaba su poder en la Costa del Sol.

José Carlos Villanueva, corresponsal de El Mundo en Marbella durante aquellos años, sostiene que Gil contó desde el principio con el respaldo de importantes voces mediáticas. "Tuvo un gran apoyo previo a salir con la primera mayoría absoluta de grandes medios nacionales, radios y prensa deportiva", explica el periodista, que vivió de cerca el fenómeno.

En esa misma línea, Antonio Rubio critica el papel de determinados profesionales de la comunicación, a quienes acusa de proteger al dirigente marbellí en lugar de investigarlo. "Igual que ocurre hoy en día con los medios y los poderes económicos y políticos, hay gente que está al servicio. Hubo algunos supuestos compañeros de la profesión a los que les resultó más fácil y rentable estar al lado de un corrupto que denunciarlo", denuncia.

El fotógrafo Josele, vinculado entonces al Diario Sur, va un paso más allá y menciona nombres concretos de comunicadores que, según él, apoyaron abiertamente a Gil. "Antonio Herrero, Encarna Sánchez, Luis del Olmo... esos iban a muerte con él. Aunque no sé lo que hubiera pasado luego".

Más allá de las entrevistas y tertulias televisivas, Jesús Gil también creó sus propios espacios de influencia. Villanueva recuerda especialmente La Tribuna de Marbella, desde donde el político lanzaba ataques constantes contra rivales y críticos. "Ponía a parir a todo el mundo", resume. A su juicio, aquel formato tenía incluso más impacto que la pequeña pantalla porque "creaba opinión e influencia, más que la televisión". Además, el constructor impulsó una cadena local en Marbella utilizada "como órgano de propaganda a su servicio".

El análisis del documental también pone el foco en la fascinación televisiva que despertaba Gil. Alberto Rey, experto en cultura pop, explica que cualquier programa quería tenerlo como invitado porque garantizaba espectáculo. "Estaba en todos los programas" porque "era el invitado perfecto", señala. "Los que nos dedicamos al entretenimiento sabemos que, cuando hay alguien que te da siempre frases grandilocuentes y está por encima de lo que tú crees... Claro, ¿cómo vamos a culpar a Mercedes Milá o a Jesús Quintero?", añade.

Entre aquellas intervenciones televisivas quedaron frases que hoy generarían un rechazo inmediato. En una de ellas, Gil llegó a afirmar: "Iba a fichar a un jugador importante y me he enterado de que es maricón y a ese no lo meto en un vestuario". Una declaración que, pese a su gravedad, no tuvo consecuencias públicas en aquel momento. "Podía decir barbaridades y el programa no sufría", recuerda Rey, que resume así el fenómeno mediático que representaba el exdirigente: "El valor fundamental era entretener y Jesús Gil era puritito entretenimiento".

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