Anatomía de

Lola Flores, la faraona que se sentó en un banquillo y pidió una peseta a cada español para pagar a Hacienda: "Para ella fue bochornoso"

El contexto Anatomía de... reconstruye el mediático caso de Lola Flores con la Agencia Tributaria: desde la investigación por fraude fiscal hasta la inolvidable petición de dinero a los españoles. El programa analiza cómo aquel proceso marcó a la artista y contribuyó a cambiar la conciencia fiscal del país.

Pocas frases han quedado tan grabadas en la memoria colectiva como aquella de la peseta que pidió Lola Flores a cada español para saldar su deuda con Hacienda. Anatomía de... reconstruye uno de los episodios más mediáticos de la historia reciente de nuestro país y analiza cómo la caída fiscal de 'La Faraona' acabó convirtiéndose en un fenómeno social que todavía hoy se recuerda.

Mamen Mendizábal arranca el relato dibujando el retrato de una estrella descomunal. María del Monte recuerda que Lola "era una gallina clueca, a su lado nadie tenía problemas y mantenía a muchas casas". Ganaba mucho dinero, sí, pero también lo gastaba con la misma facilidad. "Era de una generosidad extrema y tenía mucha facilidad para ganar dinero", añade Mariola Orellana, amiga y mánager de la artista entre 1992 y 1995.

El programa repasa la época en la que Lola Flores "hizo las Américas" y se convirtió en una embajadora internacional del arte español. "Era conocidísima, lo que quería era llevar España a todos lados", recuerda Orellana. Sin embargo, mientras su carrera artística vivía uno de sus momentos más brillantes, en el horizonte empezó a gestarse el problema que marcó los últimos años de su vida.

Hacienda, los medios y el juicio

Los informativos de la época no paraban de recordar el escándalo. En 1987, la Fiscalía procesó a la artista por un presunto delito fiscal y le exigió una fianza de 145 millones de pesetas. La amenaza de la cárcel no era una exageración: el problema no era únicamente que no hubiera pagado impuestos, sino que no había presentado la declaración de la Renta, al menos, durante los cinco ejercicios anteriores.

El Fiscal del caso de Lola Flores con Hacienda recuerda que la artista lo llamó "chiquillo" en el juicio: "Luego me llamó 'señor Fiscal'"

El fiscal del caso, Luis Jordana de Pozas, revive ahora aquel proceso. Incluso recuerda cómo Lola lo llamaba "chiquillo" durante el juicio... aunque pronto comenzó a llamarle "señor fiscal". "Fuera de su conducta fiscal, era una mujer admirable, trabajaba como una loca", reconoce aún hoy, consciente de ello gracias a los miles de archivos, contratos y papeleo que tuvo que leer para llevar a cabo aquel juicio.

Pero para entender el caso hay que entender también la España de los años 80. Dani Cervera, jefe de Economía de laSexta, explica que para muchos ciudadanos ni siquiera existía una verdadera cultura fiscal. En el franquismo no había nada así.

Algo que sabe muy bien Josep Borrell. El secretario de Estado de Hacienda entre 1984 y 1991 fue responsable de la modernización de una administración tributaria que, según explica, estaba pensada para "otro mundo". Borrell recuerda el nacimiento del famoso eslogan 'Hacienda somos todos' y defiende que el objetivo era combatir un fraude fiscal que durante décadas había sido casi estructural. "Demostrar que nadie podía escaquearse no era tan fácil", señala.

En ese contexto surge también la llamada "oficina de famosos", una unidad que sigue despertando fascinación décadas después. Borrell prefiere hablar de una "oficina de grandes contribuyentes" y rechaza la idea de que existiera una persecución específica contra los rostros conocidos.

Sin embargo, un inspector de la época explica que los funcionarios rastreaban revistas del corazón y publicaciones deportivas para detectar posibles ingresos no declarados. La revelación provoca incluso la incredulidad de Mamen Mendizábal cuando pregunta, revista en mano, si la principal fuente de información de Hacienda eran precisamente las publicaciones del corazón.

Lola Flores, al banquillo

El programa profundiza en cómo se construye el expediente contra Lola Flores. Hacienda calcula un fraude de 48 millones de pesetas. Parte de la información procede precisamente de recortes de prensa y de exclusivas publicadas en revistas, incluidas portadas tan comentadas como la boda de Lolita.

¿Se utiliza a Lola Flores como ejemplo para concienciar a los contribuyentes? Esa es una de las grandes preguntas de la noche. Borrell lo niega y asegura que nunca hubo intención de ir específicamente contra ella. Sin embargo, el fiscal del caso sostiene una tesis diferente y considera que, aunque no la buscaron, su notoriedad acabó siendo útil para la Administración: "No la buscaron, pero les vino bien". El propio fiscal termina reconociendo que "a la Hacienda pública le vino muy bien este asunto".

Josep Borrell, sobre si se utilizó a Lola Flores para "crear conciencia fiscal": "Si se logró, hay que alegrarse"

La presión mediática es enorme. Mariola Orellana describe el juicio como "un escarnio". "La sentaron en un banquillo y para ella fue horroroso", asegura. La imagen pública de una mujer acostumbrada a llenar teatros y conquistar escenarios de medio mundo se resquebraja de golpe.

Mientras tanto, el programa también reivindica otra faceta menos comentada de la artista. Tanto María del Monte como su entorno destacan que abrió caminos para muchas mujeres en una época en la que casi todo estaba reservado a los hombres. "En las casas, normalmente, mandaban los hombres, pero quien estaba en la calle dando la cara era ella", resume la cantante. Su mánager cree que ella era una auténtica feminista.

La situación se vuelve especialmente dramática cuando el fiscal cifra la deuda en cantidades astronómicas para la época. Según su entorno, Lola llega a sentirse tratada como una delincuente. Pedro Ruiz revela incluso que la artista le confesó en algún momento que pensaba en quitarse la vida.

Y entonces llega el episodio que la convierte definitivamente en un icono popular. Su petición de una peseta a cada español desata un debate nacional. Para algunos, la artista está siendo perseguida; para otros, simplemente debe pagar como cualquier ciudadano. Dani Cervera lo define como "un ejemplo de viralidad absoluta en una España sin redes sociales".

La discusión trasciende el caso concreto y se convierte en una conversación colectiva sobre impuestos, privilegios y responsabilidad fiscal. "Era la primera vez que los españoles se ponían a discutir si esta mujer, por ser Lola Flores, era perseguida y era una injusticia o si tenía que pagar impuestos como el resto", señala el periodista.

La guerra de Pedro Ruiz con Borell

El relato se cruza también con otros nombres conocidos. El programa recuerda las campañas publicitarias de Hacienda protagonizadas por famosos como Sara Montiel, Lina Morgan o Bárbara Rey, así como los problemas fiscales que afectaron a otros personajes públicos.

Entre ellos aparece Pedro Ruiz, que sostiene que Hacienda fue a por él después de defender públicamente a Lola Flores y rememora su sonada guerra mediática con Josep Borrell.

Lola llegó incluso a pedir ayuda al entonces presidente del Gobierno. "Yo le pido al señor Felipe González que me eche una manita", decía a través de los medios de comunicación.

Esa llamada nunca obtuvo respuesta, a pesar de que ella esperaba, reconocía, que quien estaba al poder se sentara con ella, la avisara de la situación y le ofreciera soluciones. En otras palabras, un trato de favor por ser quien era.

Tras varios giros judiciales, la Audiencia Nacional la absolvió inicialmente por una cuestión técnica relacionada con la constitucionalidad de la norma aplicada. Sin embargo, el Tribunal Supremo acabó revisando el caso a petición del Fiscal y la condenaron finalmente a pagar 28 millones de pesetas, una cantidad muy inferior a la reclamada inicialmente.

Según Dani Cervera, ambas partes terminaron encontrando motivos para darse por satisfechas. Lola evitó una sanción mucho mayor y Hacienda consiguió lanzar el mensaje que buscaba: que todos los ciudadanos, independientemente de su fama, debían cumplir con sus obligaciones fiscales.

La artista afrontaba entonces importantes sacrificios económicos. Vendió propiedades, concedió exclusivas, se desnudó (o no) para las portadas y explotó al máximo su tirón mediático para reunir el dinero necesario. "Ella sabía que necesitaba esa prensa y lo veía como un intercambio", explica su mánager.

El sufrimiento de Lola Flores

Pero la factura emocional resulta mucho más difícil de pagar. María del Monte asegura que el episodio le afectó profundamente y acabó repercutiendo en su salud.

En la recta final, Anatomía de... pone cifras al impacto de aquel escándalo. Dani Cervera recuerda que la recaudación del IRPF experimentó un crecimiento espectacular durante aquellos años. Y es entonces cuando el fiscal del caso resume una de las conclusiones más incómodas de toda la historia: "A la Hacienda pública le vino muy bien este asunto".

Tres años después de la sentencia, en mayo de 1995, Lola Flores falleció a los 72 años a causa de un cáncer de mama. Dos semanas más tarde murió su hijo Antonio Flores.

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