Anatomía de...
No, la Ruta del Bakalao no solo era ir de discoteca en discoteca: así era la cultura del parking que dio origen a la del botellón
Los aparcamientos de la Ruta del Bakalao se convirtieron en una fiesta paralela donde la música, los coches y el ambiente improvisado llegaron a rivalizar con las propias discotecas.
Muchos identifican la Ruta del Bakalao con Chimo Bayo, pero no era el único DJ ni el mejor, recuerda Mamen Mendizábal en este reportaje de Anatomía de... que analiza el surgimiento y el ocaso de este fenómeno social que revolucionó Valencia y España entera en los 90.
Miles de personas bailaron en aquellas míticas discotecas... pero también en los aparcamientos. Emilio Climent, fue uno de los "cañeros" que lo petó en los parkings de la Ruta y buena cuenta de ello dan las imágenes de 1993 que recupera el programa de laSexta.
Solo con su coche y una plataforma de madera en el techo, movilizaba a cientos de personas en el exterior de la sala. "1.600 watios. Un loro con una tapa y dos altavoces", explicaba hace 33 años.
Hoy, Emilio vuelve a ver aquella entrevista en compañía de Mamen Mendizábal y con la misma cazadora que llevaba entonces. "Un cañero era uno que se iba todos los fines de semana de fiesta", explica.
El coche era algo fundamental en la Ruta del Bakalao porque ahí se llevaba "todo". "La música, la bebida, tu neverita, tu agua, tu cervecita, tus cubatas. Ganabas mucho dinero evitando consumir dentro de las discotecas, porque era caro", explica.
"Tantas horas no se podía estar dentro de las discotecas. La gente se salía y seguía la fiesta fuera", cuenta Cristina Tárrega, presentadora y 'rutera'. Para la periodista Nuria Roca, "el parking era a veces más divertido que la discoteca". Incluso se hacían paellas. "Me parece un fenómeno estupendo", comenta Tárrega, quien asegura que se encontró en el parking al mismísimo Bono, el de U2. "O el de Simple Minds. Anda que no se lo pasaba bien", comenta.
Roca rememora cómo juntaban varios coches en el parking. "En el capó tenías toda la bebida del mundo, el radio-cassette, ponían subwoofers y sonaba muchísimo. Habría microdiscotecas y eran los primeros botellones", añade.
"Los maleteros eran magia. Te podías encontrar de todo", relata Clemente Martínez, promotor de discotecas de la Ruta (1983 - 1997) como N.O.D, Spook, Barraca o Puzzle. A él le cuelgan "el honor" de ser el creador de esa cultura. Un día incluso llevó elefantes al parking.
*Ya disponible Anatomía de... el fin de la Ruta en atresplayer.com