Anatomía de...
La táctica de las discotecas de la Ruta del Bakalao en las dos horas de cierre obligatorio: "Cerrábamos con el público dentro"
Anatomía de desvela cómo la ausencia de una ley de espectáculos convirtió a la Ruta del Bakalao en la cuna del 'after', con horarios interminables, discotecas que no cerraban y un ingenioso truco para prolongar la fiesta.
Unas 7.000 u 8.000 personas abarrotaban Barraca, una de las discotecas más míticas de la Ruta del Bakalao, cada fin de semana. Un número de asistentes que no difiere demasiado con el resto de salas que poblaban aquella carretera del Saler y que continuaban hacia el interior de Valencia, destaca Mamen Mendizábal en este reportaje de Anatomía de...
De jueves a lunes, casi sin parar, la Ruta no echaba el cierre. Y ese fue uno de los secretos de su éxito: los horarios. Allí se inventó la cultura del 'after' y de los horarios infinitos. Y además, nada de eso era ilegal.
"Si no hay ley de espectáculos, no hay horarios que regulen la actividad", explica Vicente Pizcueta, promotor de discotecas de la Ruta (1983 - 1997) Chocolate, ACTV, Arena, Barraca y Heaven. Pizcueta rememora que muchos fines de semana la Guardia Civil les decía que ya era hora de cerrar. "¿Por qué hay que cerrar? ¿Qué ley hay que cumplir? ¿Porque me lo digas tú? Tú eres un ciudadano como yo", solía responder a los agentes.
Pero fue ahí donde apareció "lo de la salubridad, lo de que los locales tenían que estar limpios". Para ello, entre sesión y sesión, las salas tenían que estar cerradas dos horas. "Ahí se llevó a cabo un experimento. Con toda la gente dentro, a la hora del cierre por normativa cerrábamos el tiempo suficiente, sin servir copas y con la música parada hasta que volvíamos a abrir y la fiesta continuaba", relata Clemente Martínez, promotor de discotecas de la Ruta (1983 - 1997) como N.O.D, Spook, Barraca o Puzzle.
Allí "no se movía ni dios". "Al que le pillaba fuera en el parking, se quedaba allí y esperaba. Y muchos, sabiendo eso, iban llegando al parking a la espera de la segunda parte", explica.
"Pensábamos que todo el mundo se divertía de la misma manera en cualquier parte del mundo. Nos costó años darnos cuenta de que eso solo pasaba en Valencia", admite Pizcueta. "Había gente que aguantaba toda la noche. No sé si se drogaban o no, entiendo que sí. Pero aguantar toda la noche a mí me parecía superpesado, no me parecía ni divertido", reconoce Nuria Roca, presentadora de laSexta y 'rutera' en los 90.
Pero ella no quería perderse nada y parte de sus amigos eran de aquellos que no se iban a casa nunca, por lo que tenía un truco: "Me levanto a las 6 a.m. y a las 7 a.m. estoy allí", explica.
Algo que también hacía Cristina Tárrega, la periodista, quien también vivió la Ruta. "Y te ibas a dar una vuelta. Te tomabas algo y escuchabas canciones o bailabas. Te plantabas a las 8 h o las 9 h en la discoteca con todo el perfume puesto", rememora.
*Ya disponible Anatomía de... el fin de la Ruta en atresplayer.com