Lo que ganaba recogiendo chatarra lo gastaba en alcohol
Daniel estuvo ocho meses cavando un pozo de 10 metros: "Cuando llegó al fondo del agujero dejó el alcohol"
Tras crecer entre chatarra, convertirse en alcohólico y estar ocho meses cavando un pozo, Daniel tocó fondo y comenzó a recoger chatarra para venderla y sacarse un dinero con el que sobrevivir, no para alcohol.
Jalis de la Serna descubre cómo se trabaja de chatarrero, un oficio milenario tan mal visto como necesario. Para ello, el periodista comparte un día con Daniel, un hombre de 58 años que lleva desde niño "entre la chatarra".
Tras recoger chatarra junto a Daniel, Jalis de la Serna acude con el carro a una chatarrería conocida por Daniel. "Veo que tienes desde llantas de coches, una granada, montañas de chatarra...", destaca el periodista al dueño de la chatarrería, que explica que su negocio le da lo justo "para vivir". "Lo más caro que hay es el cobre de primera y se obtiene de los cables", explica el dueño de la chatarrería, que insiste a Jalis de la Serna que en su negocio no compran "los cables robados porque es un delito".
Por otro lado, tras pesar el contenido del carro que ha llevado Dani, el dueño del local calcula cuánto le debe pagar. "Hay días que a lo mejor se lleva 10 euros y hay días que igual encuentra una puerta grande y se lleva 200 euros", explica el dueño del negocio, que, esta vez, paga a Dani 10,69 euros. "Me parece poco, pero qué vamos a hacer, ahora me tomo una cocacola fresquita" afirma Dani.
Por último, el dueño del local cuenta a Jalis de la Serna la dura historia de Dani: "Lleva aquí desde que abrimos. Se le presta el carro, herramientas... en la vida nos tenemos que ayudar todos, no hay que mirar ni el cómo ni el porqué". Y es que el hombre explica que alguna vez ha tenido que echar una mano a Dani ya que como explica el propio Dani "todo lo que cogía era para alcohol". "Era alcohólico, de estar tirado en la calle, y llegó un día en el que se le encendió una luz y cogió una pala", explica el dueño de la chatarrería, que recuerda cómo Dani estuvo "ocho meses cavando un pozo de ocho o diez metros": "Eso le sirvió, cuando llegó al fondo del agujero dejó el alcohol". "Llevo 25 años fuera del alcohol", destaca Dani.
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